Muchos meses antes Bob la despertó abruptamente, su rostro enrojecido reflejaba su furia apenas contenida. Agitado y lleno de ira, agarró a Brenda del brazo y la sacudió con violencia. — Brenda, CARAJO DESPIERTA — gritó—.¿Dónde están mis paquetes? ¡Te he visto mirar lo que hago, antes!— gritó él rubio, su voz resonando por toda la habitación, mientras estaba visiblemente enfurecido. Brenda, aturdida por el despertar repentino y las agresivas acusaciones de Bob, se sorprendió y temblorosa negó con la cabeza. Las lágrimas comenzaron a brotar por sus ojos y correr por sus mejillas, mezclándose con el miedo que ahora la dominaba ante la violenta reacción del padre de su hijo. — No sé de qué estás hablando, cariño. ¡No tengo tus paquetes, te lo juro! — sollozó Brenda en voz baja, su voz te

