La noche era fría pero estrellada y el viento, le dio un escalofrío haciendo que Frank se arrebujara más en la chaqueta. Miró hacia el cielo, estaba estrellado… otro de los motivos por los que le gustaba tanto estar allí, en Boston no se veía ese cielo tan claro como en Salem. A pesar de ser nacido y criado en la ciudad, le gustaba el aroma a pueblo, ese rocío que caía por las noches y hacía que el césped tuviera un aroma tan particular, le recordaba a su tiempo en el campus por alguna razón. Sus pensamientos divagaron y de repente se encontró pensando en “ella”, tan llena de vida, con tantos proyectos. Como cada vez que lo hacía, un nudo se hizo en su pecho y a pesar del tiempo que había pasado, más de una década de aquel evento funesto, no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágr

