1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables, y que tenemos un problema. Brenda se encontraba sentada en una sala, rodeada de extraños, en lo que parecía ser una reunión de apoyo. La primera a la que asistía en su vida, aunque fue llevada por su hermanastra y saludada efusivamente por ese hombre, Frank, se sentía como sapo de otro pozo. Las personas formaban un círculo y, una a una, compartían sus historias. Sin embargo, a pesar de estar rodeada de personas que compartían sus experiencias personales, Brenda no podía evitar sentirse ajena a aquel lugar. Mientras escuchaba atentamente el relato de un hombre, su falta de pertenencia se intensificaba. El hombre contaba cómo el consumo de alcohol era algo natural en su familia, y cómo

