El sheriff se encontraba sentado detrás de su escritorio en la oficina del condado de Salem. El ligero tintineo de una campana anunció la entrada de alguien. Levantó la mirada y se sorprendió al ver a su hija Brenda alli, parada en la puerta, con los ojos rojos y la expresión llorosa y triste en su rostro. Sin decir una palabra, ell cerró la puerta detrás de ella y se dirigió hacia el escritorio de su padre con una mirada llena de angustia. El sheriff suspiró con cansancio y se echó hacia atrás en su silla. Sabía que no sería una conversación fácil. — ¿Qué pasa, Bren? ¿Qué te trae aquí tan repentinamente? ¿Acaso no deberías estar en otro lado en este momento?— preguntó él, su tono revelando un toque de agotamiento y cansancio. La joven dejó escapar un sollozo y se apoyó contra el escrit

