Verde o nada

1208 Palabras
Lucas sentía que podía tocar el cielo con las manos. A decir verdad, aún desconfiaba del método en el que el juego actuaba, pero no le quedaba de otra, había que continuar, porque un muchacho como él, no se consolaba con pequeñas ganancias (si, a este punto, diez mil dólares no era dinero considerable). Según él, acababa de encontrar una manera de ganar de manera segura con una probabilidad menor de pérdida y a decir verdad no se escuchaba tan descabellada su teoría. - Diez mil a los primeros doce y diez mil a los siguientes doce. - ¿Harás la misma jugada? - Así es y no pienso discutirlo con absolutamente nadie. - Además de listillo, arrogante… esto es algo que no me esperaba de ti. - ¡Hazlo! Jaqueline sostuvo de nuevo la bola, arropándola con su pequeña mano, en la que se asomaba el tatuaje de una pequeña serpiente que finalizaba en su dedo pulgar. Arrojó el pequeño artefacto y con la mano libre giró la ruleta de nuevo. Comenzaba el juego de nuevo en contra de las manecillas del reloj. Sobrepasó varias veces la casilla verde pero no se detuvo ahí. Seguía su recorrido hasta que un movimiento abrupto en contra de su sentido original captó la atención de Lucas. Se movió lentamente de casilla en casilla. Aterrizó en el 32 y finalmente cayó en el 0. El verde había logrado su cometido de una buena vez por todas. - ¡Vaya! ¡Vaya! – gritó la mujer. Así que tu plan para ganar de manera fácil y segura no ha funcionado tan bien como pensabas. - Qué rayos… estaba seguro de que con ésto obtendría una racha de victorias de una vez por todas... pero no consideré ese maldito verde. - No es un 66.6% de victoria y un 33.3% de derrota. Creo que es algo que no has considerado. Ese 1% que tiene el cero es muchas veces ignorado y este es el verdadero daño que le puede hacer a alguien. - ¡No me jodas! - Es un número que poco sale pero que te jode las jugadas que ya creías haber coronado de una u otra manera. - Vaya… me centré tanto en los números que descuidé el de la probabilidad más baja. Estoy algo apenado. - No pasa nada chico ¿Cuánto te queda para apostar? - Aproximadamente unos veinte mil más. - ¿Viniste a gastar toda tu fortuna? Lucas sonrió de manera inocente. - No, no es así – pronunció el chico. Sólo vine a probar suerte. Te sorprenderías de lo que he logrado. - Pues demuéstralo aquí. El que es un ganador por naturaleza no necesita alardear… y el que no, falla en juegos tan simples como este. - ¿Por qué no juegas tú entonces? – quiso saber el chico mientras observaba de manera amenazante a la mujer. - Porque trabajo aquí, es una política vital que el crupier no se involucre en las actividades del casino, ni siquiera en su tiempo libre. - Qué pena… seguro que sabes muchos secretos sobre este lugar. - Si te soy sincero, no sé absolutamente nada. Todos creen que aquí los juegos se deciden por el azar y la fortuna, no hay ningún misterio. - Entiendo, pues sigamos jugando. - ¿Cuánto quieres apostar? - Los veinte mil completos. - ¿Completamente seguro? - Así es. - ¿A qué casilla? - Todo el dinero al cero. - ¿Te volviste loco? - No lo sé, dímelo tu. - Has perdido la cordura completamente, al menos juega diez mil nada más o cinco mil. Apostar todo lo que te queda en una jugada tan arriesgada será perjudicial, no me quisiste hacer caso en la anterior… hazlo en ésta. - No lo haré. Confío en mi instinto. Jaqueline puso en juego la ruleta nuevamente. Las fichas de veinte mil reposaban en la casilla verde del tablero. En los casinos se suele perder la noción del tiempo. Debido a que son sitios encerrados y bien iluminados, los clientes no se suelen percatar de que el tiempo está pasando mientras juegan y sus ahorros merman mientras intentan dar un salto económico que los lleve a la cima. En el fondo, Lucas sentía que la había cagado. Por más que observara la bola viajando por encima de las casillas de colores, estaba seguro de que todo se iría al carajo. El blanco contrastaba con el n***o. El blanco contrastaba con el rojo. Pero nunca con el verde. El blanco contrastaba con el rojo. Ahora con el n***o. Pero nunca con el verde. El blanco viajaba de manera inmediata por los números impares, luego por los pares, aunque se saltaba uno que otro. El blanco contrastaba con el n***o. El blanco contrastaba con el rojo. El blanco finalmente contrastó con el verde. La bola aterrizó en el 0. Lucas había ganado 36 veces la suma apostada. En su cuenta se habían añadido 720.000 dólares. La crupier no lo podía creer de ninguna manera. - ¿Qué demonios acaba de pasar? – señaló Lucas quién se encontraba incrédulo, observando el cero deteniéndose lentamente. - No lo sé… pero ahora tienes mucho dinero… te puedes retirar en este momento. Lucas por un momento se encontró en estado de shock, pero se dio la vuelta y encaró a la crupier. - Vuelvo y te lo repito ¿Desde cuando los casinos se preocupan por el estado de sus jugadores? Jaqueline bajó saliva. - Quiero – dijo el chico titubeando. Quiero apostar todos los 720.000 dólares. - ¿Qué demonios? ¿Tantas ganas tienes de perder el dinero? Porque si es así mejor dámelos a mí, yo si los necesito y no bromeo. - ¿Por qué te preocupas tanto? La chica agachó la cabeza sin decir una sola palabra. «Creo que ya sé cuál será el siguiente movimiento… lo puedo firmar» indicó de manera segura. - A… ¿A qué casilla la quieres jugar? - Nuevamente los 720.000 al verde – dijo, cerrando un ojo para no ver por completo el desastre en el que se podía convertir su siguiente movimiento. - Mira muchacho ¿Estás completamente seguro? - Estás insistiendo mucho… ¿No será que ocultas algo? - Qué idiota… ¡Ya te dije que no hay ningún truco detrás de estos juegos! - Entonces ¿Por qué tanta precaución a la hora de jugar? ¡Dale de una vez! Jaqueline tomó con su brazo izquierdo y aplicó menos fuerza de lo normal. Ahora el movimiento iba en sentido de las manecillas del reloj. «Si mis cálculos no fallan, saldrá de nuevo el cero y tras eso puede ser una suerte de lotería. Solo estoy seguro de este movimiento. El comportamiento de la chica me indica que tiene absoluto conocimiento, por eso no quiere acceder… el casino no estará contento con la cantidad que voy a retirar» pensó mientras observaba la bola paseándose por las 37 ubicaciones posibles. La crupier cerró los ojos mientras esperaba que la ruleta se detuviera. La velocidad bajó. La ruleta se detuvo por completo. La bola quedó enfrascada en una casilla. Esta indicaba el 0, de color verde. Lucas se había ganado casi 26 millones de dólares. Ahora era millonario.
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