Dalia llegó apresuradamente a la biblioteca, estaba atrasada, y eso la fastidio. Pero la consoló el haber tomado el atajo y no llegar más tarde de lo que podría haber llegado si tomaba el camino habitual. Dejó su mochila en la silla vacía de la recepción, donde Su—ni y la señora Park estaban charlando entre sí. Lamento la tardanza, tuve un inconveniente. —Habló rápidamente e hizo una reverencia. —No te preocupes, ¿Has almorzado? —Le preguntó la señora Park, ya que sabía lo estricta que era la muchacha con su tiempo de trabajo en la biblioteca, era capaz de incluso no comer para ser puntual. —Si. —Mintió evitando el contacto visual. La poso sobre un conjunto de libros colocados en el carrito, y se apresuró a tomarlo. — ¿Son nuevos? Suni rio por lo bajo y se sentó en la silla para contin

