—No me culpes por decir la verdad. —Escupió. — ¿Quieres enojarte conmigo? Hazlo, puedo soportarlo, puedo soportarlo todo. —Ella de pronto pareció alejarse del enfoque de esa conversación, sus palabras se convirtieron oscuras con mucho más secretos y escalofríos de los cuales se podían pensar. Jan desconoció a la chica frente a él, buscó en su fría mirada a la muchacha que se había emocionado con café y pan y que lo había salvado. Y temió, le recorrió un escalofríos que detesto, porque quizás él había estado equivocado con ella, porque esa parte no le gustaba nada y tal vez solo sintió atracción por una faceta. En ese instante, dudó si en verdad la quería. ¿Y si fue solo una ilusión? ¿Solo un rostro tierno el que lo engatuso? —Dalia vámonos. —Intervino Minho agarrándola por los hombros, y

