Desde su escritorio, miraba sobre la notebook a Minie, quien leía absorta, recostada en un puff de fiaca. Dalia no sabía cómo encarar la situación, o inmediatamente si debía hacerlo. Con miedo, desvió la mirada a su mejor amiga, y la vio ocupada mensajeando en su teléfono. Suspiró temblando de por medio, y bajó la vista al teclado. Le atemorizaba acercarse a la chica, era un nudo de miedos, inseguridad y nervios, que le dejaba la boca seca, y los dedos hiperactivos chocando entre sí. Ya había pasado por eso, cuando conoció a Hana, salvo que ella fue la que se acercó a hablarle, y eso le había dado algo más de coraje. Pero Minie no hacía caso omiso a su desesperada mirada, Dalia sabía que la ignoraba, uno siempre siente que alguien lo observa, es como un cosquilleo en la nuca, una incomodi

