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811 Palabras

—Hey, ¿Qué tal tu día? —Fue lo primero que dijo Yejun apenas Lee Jan puso un pie en el dormitorio. El pelinegro le dio un vistazo y se acercó a la estantería para dejar su libro allí. — ¿Así te han educado tus padres? No creo que tu madre este muy feliz con eso. —Mi madre no estaba feliz con nada de lo que hiciera. —Añadió con un suspiro, para sentarse en el escritorio y encender la notebook. —Era broma, no quería molestarte. —Explicó Yejun con una mueca. —Sé que tus padres, no han sido muy atentos, pero mira el lado bueno, me tienes a mí y ya puedo decirte que no responder cuando te hacen una pregunta es de mala educación. Lee Jan despegó la vista de la pantalla para posarla en él, y Yejun sonrió como un niño, achinando sus ojos. —Bueno... me calló. —Musitó. Sin embargo solo bastaron

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