La fila no era muy larga. La peli azul esperaba con paciencia a que llegará su turno y todo se veía marchar bien. Le daba una ojeada al reloj cada cierto segundo, inspeccionaba sus zapatillas blancas, y tarareaba una vieja canción que se le vino a la mente. Fue inesperado para ella que en ese ínterin, su vista haya encontrado inconscientemente al chico alto y serio, Lee Jan. A Dalia le causo interés verlo y lo siguió hasta que se sentó en una mesa al lado del vidriado, a una bandeja de comida, y un libro debajo del brazo. La luz del sol que entraba por el vidrio iluminaba sus cabellos negros, haciéndolos brillar de una forma cautivadora a los ojos de la muchacha. Estaba solo, pero no se veía afligido ni aburrido, se preguntó si el seria como ella, si disfrutaría también el tiempo a solas

