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1500 Palabras

Apenas pusieron un pie en la enfermería, a Dalia se le revolvió el estómago. No eran nervios, ni miedo, sino asco. El aroma a medicamento la hacía arrugar la nariz y le producía un revoltijo desagradable en el estómago, por eso se detuvo sin siquiera dar tres pasos y dio media vuelta para irse. —Oye, ¿A dónde va?—La agarró del brazo el chico, y la peli azul hizo un puchero y forcejeó para intentar soltarse. —No puede dejar esas heridas así. —Le dijo y aplicó un poco más de fuerza para traerla de nuevo hacia sí. Dalia lo miró desesperada con el rostro rojo por no respirar. — ¿No está respirando? Dios, que—Ella le dio un pellizco en la mano y la soltó gimoteando de dolor. Dalia corrió otra vez a la salida, e inhaló una gran bocanada de aire. Jan rodó los ojos fastidiado y a zancadas se arri

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