Pasadas la una de la tarde, el sol había salido. Dalia regresaba sola en dirección a su clase. Minho había tomado otro camino, en dirección al edificio de administración para dejar los últimos trámites de su ingreso. El muchacho recién volvía de Nueva York tras pasar un año estudiando su último año de secundaria, pese a que la vida allí le prometía mejores condiciones y opciones de una buena universidad, no se había terminado de adaptar al mundo estadunidense, y había regresado a cursar su primer año en la facultad de Dal-Hayal. Cuando le contó que ese era el motivo de su regreso, Dalia lo entendió, a ella le había costado horrores adaptarse a la universidad y ni se imaginaba viviendo en un país tan lejos, alejada de todo lo que conocía y le hacía sentir cómoda. Minho y la muchacha compar

