Le dio el teléfono al hombre tras el mostrador. —Lo siento, ¿Te molesta que este arreglado en unos diecinueve días?—Le preguntó el hombre y Jan Lee esperó a responder unos segundos. La chica, que según había oído se llamaba Dalia, no sabía que tan importante era el tiempo para ella, pero era el último lugar cerca que había visitado y con la cantidad de menos días. Al parecer a muchos se les había roto el teléfono esa temporada, porque los locales parecían estar saturados. — ¿Joven? —No, vendré a retirarlo ese día, pero si quizás pudiera arreglarlo antes, sería mejor. —Contestó y al ver que no recibió ninguna respuesta, alzó una ceja. —Le pagare un poco más si se le hace un inconveniente. —No, no hace falta. Veré que puedo hacer. — rio nervioso. —Estaré aquí en diez días para ver cómo

