Las siguientes semanas las pase yendo a visitar a Violeta, después de ir al Instituto, iba dos o tres veces por semana a su casa y la verdad tenía otra intención aparte de pasar tiempo con Violeta, pero fue en vano nunca lo volví a ver, por lo que ya me estaba desilusionando.
Hoy es domingo y aproveché para salir con algunas amigas a la feria que se celebra en el pueblo y así distraerme para dejar de lado aquel hombre que se colaba en mis pensamientos
Mientras comíamos algodón de azúcar sentadas en una de las bancas del parque, el motivo de mi obsesión pasa frente a mis ojos; el muy distinguido señor Domenico quien iba vestido con una camisa azul oscuro y unos pantalones de mezclilla que debo decir se le veian de infarto, incluso a mis amigas se le escaparon alguno que otro suspiro por aquel espécimen.
-quien pudiera estar al lado de ese hombre-. Dice mi amiga Katia en medio de suspiros.
-y esa ¿quien será?-. Pregunta mi otra amiga Isabella, refiriéndose a la rubia que lo acompaña quien se ve tan elegante y distinguida como él.
-pues, yo tengo mas curvas que esa flacucha-. Dice Katia provocando que todas nos soltemos a reír.
-Oye Gabriela ¿sigues yendo a ver aquella chica en la mansión?-. Pregunta Isabella.
-si, cuando puedo voy a verla es muy alegre y sencilla ¿sabes?
-Haber cuando la traes y nos la presentas o ¿te avergüenzas de nosotras?-. Dice Katia.
-no digas bobadas, nunca me avergüenzo de ustedes, voy a preguntar si puedo invitarla a mi casa para que la conozcan-.
El resto de la tarde la pasamos subiendo nos a los diferentes juegos y comiendo de diferentes golosinas.
Al siguiente día fui como de costumbre a visitar a mi nueva gran amiga, en estos últimos meses nos hemos hecho muy buenas amigas, ella a confiado en mi y me ha contado muchas cosas, hemos hablado de la familia, su enfermedad que como imaginaba es grave resulta que tiene leucemia y gracias a un transplante de medula se siente mejor pero muy sola, ya que tanto su papá como su hermano mayor no tienen tiempo para estar con ella y su mamá murió cuando era muy pequeña, no quise preguntar mas porque se veía afectada.
La tarde nos rindió hasta para ver películas, pero cuando fui a la cocina por un par de sodas jamás imaginé toparme en el pasillo con Domenico, cosa que hizo que mi corazón saltará de la alegría y este al verme mostró sorpresa, pero algo que ví y que realmente me puso los pelos de punta fue lo que tenía en las manos; era una toalla blanca manchada de sangre con la que se limpiaba las manos y que rápidamente escondió cuando se percató que lo veía.
Trague saliva y trate de ignorar lo que ví. -Buenas tardes Domenico-.
-Buenas tardes Gabriela-. Responde con toda naturalidad.
-Con permiso, me esperan con esto-. Trate de ser lo mas natural que pude para que el no sospechara pero creo que no tuve mucho exito.
-¿estas bien Gabriela?-. Pregunta Domenico al ver mi rostro aterrado.
-si estoy perfecta-. Le doy una sonrisa falsa y salgo rápidamente de allí.
Si les dijera que supe de que se trató la película mentiría, porque me la pase todo el tiempo pensando en lo que ví y mi cabeza lanzándome toda clase de conjeturas que por cierto solo hacían que me pusiera mas nerviosa, para completar me quede dormida y al despertar estaba acostada en una linda y espaciosa habitación sin pensarlo mas me levanté como un resorte pensando en mi pobre mamá y lo confundida que ha de estar; empecé a buscar mis zapatos para marcharme, pero algo llamo mi atención y al voltear a ver con mayor atención me llevo el susto de mi vida haciendo que me resbale de la cama cayendo de culos sobre la alfombra.
auch!-.Me quejo sobando mi cadera.
-¿estas bien?-. Me pregunta el sujeto que antes estaba sentado en la oscuridad viéndome.
-si.....pero se puede saber, usted ¿que hace ay viéndome!?-. Respondo enfadada, moviendo mis manos exageradamente.
-perdóname chiquilla pero no pude evitar hacerlo-. Dice mientras me ayuda a levantarme.
-¿quien?....-miro a mi alrededor- me trajo hasta acá-.
-buenoo....ese fui yo-. Dice pasando una mano por detrás de su nuca.
Provocando que mis mejillas ardieran de solo imaginar aquélla escena.
-¿porque me trajiste hasta acá? Me hubieran despertado para irme a casa, ahora mamá debe estar preocupada-.
-no te preocupes por tu mamá ya le avisamos que te ibas a quedar acá y que mañana temprano te llevaremos a tu casa-.
-no tenían, que hacerlo señor Domenico, no me gusta molestar a nadie.
-no me digas señor, me haces sentir mayor y yo apenas cumplí 25 el mes pasado-.
-esta bien-.
-¿tienes hambre?-.
-si un poco, bajemos entonces ya todos deben estar cenando en el comedor-.
Me paso las manos por el cabello para tratar de peinarlo un poco, arreglo mi ropa, pero me siento observada, levanto mi vista para ver a Domenico apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados que para mi mala fortuna hace que resalten sus músculos detrás de esa camiseta, alejo los pensamientos pecaminosos de mi mente, le sonrió y lo sigo hasta el comedor.
-quería darte las gracias por venir a hacerle compañía a mi hermana, como te diste cuenta ella es muy solitaria y los últimos días la he visto muy alegre.
-ella ess...-.me interrumpe la rubia del otro día. - ¿amor porque tardabas tanto? -Pone sus brazos alrededor de su cuello como reclamando su territorio, mientras me dedica una mirada de pocos amigos.
-Con permiso me adelanto-. Salgo corriendo de allí hacia el comedor donde se encuentra ya Violeta y su papá sentados, Violeta me llama para que me siente a su lado y así lo hago.
-Buenas noches señor Carlo-.Saludo al papá de Violeta que ya se encuentra allí sentado.
-buenas noches jovencita y buen provecho-.
-gracias señor, igualmente-. Respondo.
-papá y mi... ¿hermano?-.
-acá estoy nena-.
Se sentó y a su lado la rubia nadie dijo nada y comimos tranquilamente. Al parecer todos aquí son muy callados o evitan hablar frente a los extraños cosa que me resulta incomoda porque si soy tan bienvenida, porque no me tienen confianza al menos para hablar de trivialidades, aunque esta el otro asunto lo que vi en la tarde, aquellas manos ensangrentadas creo que debo tener cuidado de aqui en adelante y no involucrarme mucho con ellos, lástima y con lo guapo que es el tal Domenico pero es mejor la seguridad, sí señor. Pienso.
Después de cenar nos fuimos directo al cuarto de Violeta allí hablamos hasta tarde, nos reímos, nos pintamos las uñas y la pasamos super bien, cuando ya me ataco el sueño no tuve mas remedio que despedirme de Violeta para ir al cuarto que me habían dado para pasar la noche pero de repente me da sed, ha de ser por la comida comí demasiado, así que baje hacía la cocina por un poco de agua, mientras me servía el agua, de nuevo aquella voz masculina me sobresalta
- ¿no tenías sueño?- y haciendo que casi suelte el vaso, llevo mi mano a mi pecho para tratar de calmarme.
Volteo para verlo.-acaso disfrutas sentarte en la oscuridad y asustar a las personas que pasan por tu lado-. Respondo enojada.
-suelta una gran carcajada que resuena por toda la cocina.
-y tu no puedes evitar andar por allí a hurtadillas-. Dice mientras viene hacia mi.
-no estoy andando a hurtadillas vengo solo por un poco de agua- le contesto enfadada, ya este hombre me esta sacando de quicio.
De repente se acerca hacia mí, no puedo evitar ver su muy trabajado cuerpo solo tiene un pantalón de pijama, !oohh¡.. por Dios, porque me pones esta tentación en frente, pero y ¿que hace? me atrapa contra la mesada esta tan cerca que puedo sentir su respiración, !hay carajo¡ tiene todos los cuadritos. Concéntrate Gabriela, no te desvies. Me regaño mentalmente.
-no me gusta que me alzen la voz, así que te pido el favor no lo vuelvas a hacer-. Me quedo petrificada y dandome un beso corto en los labios llevándose todo el oxigeno que había en mis pulmones para luego irse con una sonrisa de medio lado.
-buenas noches chiquilla-. Da media vuelta y se va.
Suspiro frustrada, pero que se a creido esté, porque juega así conmigo y yo tan tonta que me dejo llevar por sus juegos.
Subo al cuarto para poder descansar un poco, mañana tengo colegio por lo que no quiero dormirme en clase, pero viene a mi mente la imagen de aquellos ojos cautivadores a atormentarme.