Ethan: -¿Como ha despertado hoy mi pequeña pervertida?- Le digo acariciendo su suabe mejilla con el dorso de mi mano. Se ve que no me he equivocado y aun no se habia despertado. Se ve hermosa con su suave cabello rizado esparcido por todos lados, los ojos entreabiertos y de un iluminante gris brillantes y esa boca... esa boquita larga y carnosa del tono más calido de todos, me insita a chuparla, lamerla, succiónarla, morderla, deborarla, ¡cuantas cosas me gustaria hacer con esa boca!. Si ella supiera cual es mi oficio, estoy seguro de que saldria como alma que lleva el diablo, corriendo a mas no poder, y eso no lo voy a permitir. Lia ahora me pertenece y no quiero soltarla y menos aun despues de la noche que pasamos juntos. No le diré nada. Vuelve a cerrar los ojos y su boca se aprieta.

