Paso el tiempo en mi habitación disfrutando de la poca paz que sé acabará pronto y más con aquellas personas que llegaron para la dichosa fiesta, siempre he detestado las fiestas de Marcelo son bulliciosas llenas de excesos y como siempre estoy obligada a acompañarlo. Un golpe en la puerta me vuelve a la realidad. -Pase-.Respondo de manera monótona, abren la puerta y detrás de esta aparece mi guardaespaldas quien ahora mueve fibras sensibles en mí. -Señora me pidieron que la llevará para que la atienda el estilista. Pongo los ojos en blanco ante aquél mote y al ver lo que se me viene de aquí en adelante. Salgo del cuarto y sigo a mi niñero, durante el corto trayecto ninguno dice nada, ni comenta acerca de lo que ocurrió hace algunas horas en mi cuarto, entramos en una habitación que a

