La noche paso en un abrir y cerrar de ojos, regresé a mí cuarto temprano en la mañana para no despertar sospechas ya que teníamos que seguir en nuestros respectivos roles hasta que todo se descubriera al fin, pero admito que para mí iba a ser complejo fingir, sabiendo que tenía a mi lado al único hombre que he amado y odiado. Después de darme un buen baño decidí buscar a mi hijo, para ir a desayunar al entrar a su cuarto lo encontré ya despierto jugando con sus bloques, lo bañé arregle y bajamos para disfrutar un buen desayuno en calma antes de que se levantaran los demás que de seguro armarían un gran alboroto en el comedor. Al entrar a la cocina me topo con una agitada Elsa que mueve cacharros de aquí para allá. -¡Buenos días!-. Saludo, pero está ni caso me hace, por lo que vuelvo a r

