― ¡Gaia! ― Vlad observa los alrededores de la casa, su hermana lleva una media hora fuera pero no parece querer dar señales de vida por lo que chasquea la lengua revolviendo su cabello. ― Hombre, no puede estarse quieta en un lugar. ― Rueda los ojos. Camina tranquilamente por las calles de la villa, observa con atención, todo ha cambiado tan rápidamente desde que llegaron allí cuando era un niño apenas, pareciera ser otro mundo en realidad, ¡Ah, qué vida aquella! Apenas habían llegado al lugar, hacía unos días tan solo habían acabado finalmente con Armes pero quedaba tanto por hacer, tanto por reconstruir y no solo su pequeña sociedad sino que también la estabilidad emocional, física, mental y económica de toda una r**a, pero a pesar de todo lo malo que podía verse y lo costoso que

