Día 24 Después de arreglar lo que me había llevado al departamento de Antonio en esa habitación de huéspedes, no es que hubiese mucho más que hacer. Su madre no estaba al yo llegar, tampoco el gatito nocturno ese, por lo que al terminar de sacar las prendas de la maleta, hacerme un tazón de cereal y ver la tv en la sala, me fui a dormir. Pero este día sería diferente, porque me levanté muy temprano a preparar lo que me gusta llamar como “la lista de una muerta desesperada por atención”. Bien... creo que debería cambiarle el nombre a “la lista”, nada más. Borró lo que sobra del nombre que tenía en mi pedazo de papel, lo doblo y meto en mi pantalón. Sobre el contenido de esa lista, tenía que hablarle al susodicho que esperaba encontrar por fin en su departamento. Salgo esperando encontr

