Día 23 —¿Me dejas vivir contigo una semana Antonio? — es la pregunta que le hago a mi gatito para que casi nos haga estrellar con el auto de delante de la impresión. La situación estaba más o menos así, la pasamos ayer recordando lindas memorias, y al tomar aire como un millón de veces, pudimos compartir con la señora Serval. Comimos, charlamos y él me ofreció llevarme a casa. Lo cual rechacé y dije que era mejor que hoy me llevase. Así es como él me está llevando a la casa de los Parker, algo que por poco no logra al chocar como había dicho. Pasado el susto, sigue conduciendo, sin ocultar su desconcierto. —¿Por qué harías eso Irene? No quiero sonar grosero, pero tienes tu propia casa. Y de querer vivir sola, podrías alquilar simplemente ¿no? — me propone. La verdadera razón por la

