Día 21 Me encontraría con el susodicho en un café cercano en la tarde. Y a pesar de que llegué temprano, él ya estaba de por sí esperándome. Puede que debiese haber venido más temprano pero es que tuve que echarme como un kilo de base para tapar las marcas de mi rostro. No era agradable que todos los que me mirases se quedasen imaginando las circunstancias de mi condición. Extiendo la mano con el hombre y ambos tomamos asiento. Él está tomando un café n***o, y yo no pido nada, solo quería respuestas. —¿Qué me tiene? — indago. —Por poco casi no le tengo nada yo a usted. Esta búsqueda fue extremadamente difícil. Karina Gómez parecía ser un fantasma — me explica con sus manos entrelazadas, debajo de esta había una carpeta azul marino — no mantenía un mismo domicilio por mucho tiempo, tamp

