Capítulo 26: El perdón de alguien que no soy yo

1704 Palabras

¿Debía alegrarme o aterrarme por esta realidad? Uno de los violadores de Irene estaba neutralizado, diría que no tenía trabajo que hacer aquí. Pero por algún motivo no se sentía bien. El hombre ese estaba postrado en una cama conectado a diversos equipos. Su piel era pálida, se veía escuálido y tenía el cabello rapado. Para complementar mi certeza de que su situación es muy, muy, mala, al lado de la cama hay dos personas con uniformes médicos. Allí parados como militares, no atendiéndolo. En automático busco apoyarme del brazo de Antonio, ante ese shock, pero él me toma de la mano. Mucho mejor, sentirlo me calma y me da algo de valor cuando la madre se dirige a mí con un sobre en las manos. —Yo... lo siento por su hijo señora... yo... ah... eh... — titubeo. —No hace falta que digas na

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR