23 Sueño que estoy con Raffe otra vez. Los alrededores me resultan conocidos. Estamos en la casa donde Raffe y yo dormimos la noche que salimos de la oficina. La misma noche en que averigüé su nombre, en que pasó de prisionero a compañero, en que me sostuvo entre sus brazos mientras yo temblaba en una pesadilla. El golpeteo de la lluvia contra las ventanas llena la habitación. Me observo a mí misma, dormida en el sofá bajo una manta delgada. Raffe está en el otro sofá, observándome. Su cuerpo musculoso está extendido lánguidamente sobre los cojines. Sus ojos azul oscuro se arremolinan con pensamientos que no puedo escuchar. Es como si la espada se arrepintiera de haberme contado tanto sobre Raffe, y ahora mantuviera ocultos sus pensamientos. Quizá me pasé de la raya cuando le pregunté

