Hoy no es un día como cualquier otro día, hoy el verde de las plantas, se ve más verde, las ropas de las personas resaltan con el entorno de la ciudad, los colores los siento más intensos. Abro y cierro mis ojos, intentando enfocar y observo mis manos, son diferentes, la textura de mi piel, la forma en que se mueven. No estoy loca, no he tomado nada que afecte mis sentidos, es el simple hecho de despertar y tomar la decisión de que hoy, cómo todos los años, es un día especial.
Hoy como todos los años, me levanto, me baño, me visto y me pongo la cadena con el dije de llave, esa que he atesorado por años y que he escondido de mis padres su existencia, es por eso que sólo una vez al año, la uso. Aún recuerdo el día que me fue entregada.
Flashback
-No quiero que vuelvas a acercarte a nuestra hija- escucho gritar a mi padre cuando me vio cerca de aquella mujer, me hizo señal de alejarme de ahí, pero lo que hice fue esconderme tras de unas plantas- No tienes por qué ser tan cruel – la mujer comenzaba a soltar unas lágrimas que rodaban por su rostro, aunque trataba de ocultarlas al quitarlas bruscamente con sus manos- Ella, ella es mi…- es interrumpida abruptamente- ni se te ocurra decirlo, porque perdiste ese derecho cuando nos abandonaste a mi padre y a mí- ella se queda impávida- es...eso no es cierto ¿eso te dijo tu padre?- dice con la voz temblorosa- es lo que recuerdo, y que demostraste con creces al no volver- trata de tocarlo y él quita su mano, casi golpeándola para que no lo tocara y con cara de rabia contenida – él fue quien me alejó, no me dejaba acerc…- vuelve a interrumpirla- no me interesa tus justificaciones, ya soy un adulto, con familia, como podrás ver, no te he necesitado, regresa con tu amante y déjanos en paz- se da la vuelta y la deja casi en la calle, cuando escucho que me andan buscando, así que salgo de mi escondite y me acerco a la mujer que acaba de caer de rodillas al pasto, casi desecha en lágrimas – Gracias, siempre cuidaré de tu regalo- me abraza y sonríe- y yo siempre cuidaré de ti- me separo y corro a esconderme por otro lado, para salir al encuentro de mi madre y que no se dé cuenta de dónde vengo.
Fin del Flashback
Jamás volví a ver a aquella mujer, pero sigo recordando la cara de sufrimiento, y ese dolor me ha acompañado toda la vida, mi padre se volvió sombrío y bastante rígido conmigo y con mi madre, no tuvieron más hijos, y eran constantes sus peleas, hasta que mi madre se rindió, físicamente agonizaba con su tribulación interna que nunca externó, su cuerpo fue enfermando hasta que su cuerpo decidió ya no dar batalla, y comenzó a fallarle cada órgano, sin posibilidad de trasplante, ya que no es posible reponer algo que está en perfecto estado, pero que no funciona porque la mente y el corazón no quieren.
Así es como una mañana de invierno le dijimos adiós a mi madre, exactamente cerca de mi cumpleaños número diecinueve, y ahí comencé mi independencia, ya que no quería permanecer en ese calabozo de angustia, que representaba la casa de mis padres. Lo visitaba regularmente, aun a pesar de que nunca estuvo de acuerdo con lo que hacía con mi vida, pero estaba dispuesta a romper con ese yugo.
Bueno ahora ya han pasado varios años, estoy cumpliendo veintisiete, no he cumplido sueños, ¿acaso tengo alguno?, en realidad estudió porque de algo tenía que vivir, administración de empresas, sin embargo, estaba trabajando como asistente personal de un CEO, de una compañía, aparentemente pasaba desapercibida, con el sueldo estaba pagando a pagos la hipoteca del pequeño departamento y había comprado un auto de segundo uso, un modelo de más de diez años, servible y con varias visitas el mecánico al año, pero que la mayoría del tiempo funcionaba a la perfección como transporte, la rutina era la misma entre semana, salir de casa para ir al trabajo y terminar el turno para regresar a la casa, los miércoles hacía la parada al supermercado para las compras de la semana y el fin de semana era ser por completo ama de casa y matar el tiempo con una copa de vino, si llega a alcanzar para ese lujo y un libro, podía ser impreso ya que el olor de libro nuevo es fascinante, pero estaba incursionando en lectura digital, le había dado oportunidad a una plataforma de escritoras románticamente empedernidas.
Amistades, amores, vecinos, casi no tenía, realmente solo eran conocidos, socialmente no me involucraba con nadie, ni con compañeros de trabajo, a veces me invitaban a sus reuniones de los viernes por la noche, pero siempre había declinado las invitaciones.
En fin, una vida promedio, un trabajo promedio, aspiraciones promedio y cero y casi nula vida aventurera, y nuevas experiencias. Lo más cerca de tener una aventura, es cuando decido modificar una marca de algún producto que uso y aún así había veces que era demasiada exposición a lo desconocido y regresaba a tomar la misma marca después de haber dado cuatro o cinco pasos.
Pero hoy era mi cumpleaños, presentía que algo iba a pasar, aunque fuera darse la oportunidad de tomar ese helado que siempre hacía en este día, una gran modificación a su vida rutinaria. Ya veremos lo que nos depara el día, y abro la puerta del departamento.
- ¿Señorita Fayolle Leblanc?- me dice un hombre, vestido con traje n***o no tan mayor que yo, pero que aparentemente solo es un mensajero de una firma de abogados importante, ya que veo un sobre con un logo- Sí, soy yo, ¿en qué puedo servirle?- digo con voz sería y mirada dubitativa- traigo una notificación del juzgado, necesita asistir ante el notario para la lectura de un testamento y como el citatorio esta solicitado de forma legal, no puede negarse- me entrega el sobre con el documento, lo leo rápidamente, suspiro y le pido un momento, saco mi celular y mando un mensaje a mi jefe, mandándole la imagen del documento, pues no puedo negarme o habrá consecuencias legales, me regresa inmediatamente el mensaje para confirmar mi permiso laboral, pero que me presente lo más pronto que termine con mi asunto, a lo cual confirmo, guardo mi celular, cierro la puerta de mi casa y hago señal de salir de ahí y el hombre me sigue. Tomo mi auto y coloco el GPS para que me indique el camino más corto a la dirección del notario y me encamino a mi cita no programada del día ¡vaya inicio de cumpleaños! Una muerte y ni siquiera sé de quién es.
Llego al lugar, tiene estacionamiento subterráneo, por lo que busco un lugar y rápidamente alcanzo a distinguir que hay lugares especiales para clientes de la firma de abogados veo el logo del sobre, y es el mismo, ¿supongo que eso me convierte en cliente?, supongo que sí y así lo hago: Bernard y asociados.
Me bajo de mi modesto auto y doy las gracias que se haya portado de maravilla, ya que, según su kilometraje, ya le toca hacer berrinche y solicitar visita al mecánico, pareciera que mi auto lo ama demasiado, más de lo que el mecánico ama mi billetera.
Localizo el ascensor, camino hacia él y me acerco para solicitarlo, en eso me llega un olor a mis fosas nasales que provoca en mí un escalofrío y que directamente se va a humedecer mi centro, cierro los ojos ante la sensación que jamás había sentido, cuando me percato que ese olor viene de la persona que se encuentra a un lado mío que solo lo he percibido por el olor y la energía que emana de él ya que no he abierto los ojos.
-Señorita ¿va a subir al elevador? - esa voz, ronca, sensual y el tono adecuado, que si lo escuchara en mi oído, mis piernas estarían temblando como gelatina, pero solo provocan que abra mis ojos, verlo con una mano en la puerta del ascensor y la otra en la bolsa de su pantalón y sus ojos, por Zeus y todos los dioses de todas las mitologías, esos grisáceos que han detenido mi respiración, y es que el hombre completo irradia sexo, pasión y dominio desde los pies hasta la cabeza- Sí gracias digo torpemente y entro y él me sigue, tomando los controles del mismo, ni siquiera me ha preguntado, en eso veo que el logo del sobre está a la vista, así que no hago mucho alarde de esa muestra de interés, solo es casualidad.
Pero no puedo dejar de verlo, y es que tampoco tengo a donde ver, pues él está delante de mí, es alto, un metro noventa, con el cuerpo marcado, sin exagerar, al menos lo que se alcanza a ver con el traje, cabello castaño oscuro cabello lacio y con un corte moderno, y una ligera pelusa de barba que se deja ver enmarcando su rostro, mirada profunda y un trasero duro, redondo, que sobresale inmediatamente del traje, bueno es lo que más puedo ver en este momento. No me he fijado que el elevador tiene espejo, y cuando me percato, choco con su mirada y una sonrisa de lado, me ha estado observando todo este tiempo mientras yo lo he acosado con mi vista, que pena, cambio mi mirada hacia mis pies, y doblo mi tobillo con nerviosismo, provocando que casi pierda el equilibrio, pero me logro sostener del barandal, así que decido volver a cerrar los ojos y solo disfrutar del momento.