El día llega y mi mente es un caos, no encuentro ni una maldita manera de hacerla perdonarme y darme una oportunidad. Pero no puedo resignarme a haberla perdido para siempre. El único plan que tengo es ir, desnudarle mi alma y ser honesto acerca de mi amor, por primera vez con ella, y si nada de eso resulta, pedirle que me deje ser parte de la vida de nuestro bebe. Franco ha decidido acompañarme y sé que lo hace por el bien de Anaís, teme que pierda los estribos. Aún no ha entendido que yo hoy, preferiría pegarme un tiro, que hacerle daño, nuevamente. Pasamos la mañana, ordenando todo en la empresa y a la hora de tomar el avión, hemos optado por un vuelo comercial, el avión privado también es de uso de Fuentealba y prefiero evitar que pudiera enterarse. El viaje es eterno y la ansieda

