—¿Puedo preguntar qué te traes con Lucas?—Apareció una vez más Alec a mi lado, dando un último bocado a aquel dulce y limpiando su boca.—¿Conoces acaso las reglas? ¿Quieres que te despidan el primer día?—Insistió. —Conozco las reglas, Alec. Tu padre ha sido claro. Pero tengo entendido se permite tener amigos.—Dije dejando mis pertenencias sobre el escritorio.—Solo soy amable con alguien que lo fue conmigo. Pero tú llegas y te compres el postre que traje para él.—Reproché. Él rió.—Si de algo sirve, estaba divino.—Dijo dando paso dentro de la oficina.—Te pudiste haber quedado con mi camiseta negra.—Susurró firme acercándose más a mi. —Era tu favorita, y solo la usé porque no tenía más opciones.—Aclaré.—Así que ya la tienes contigo. Ya estaré por tener el resto de tu ropa lista y zapato

