Capitulo 7: Él Anónimo.

1286 Palabras
Alessandro    Me encuentro en mi oficina hace minutos terminó una junta que se realizó con el motivo de comenzar un proyecto en Francia. Cosa que no me agrada para nada, ya que no me trae buenos recuerdos pero soy una persona adulta, así que acepte. Tampoco es como si la veré, tal vez ni vive ahí. Empiezo a acomodar mi oficina, firmar papeles, por último tomo la correspondencia. Por un lado separo las cuentas del Banco, por otro lado las invitaciones entre otros, cuando estoy viendo las últimas hay algo que llama mi atención. Se trata de un sobre normal pero no tiene remitente, por un momento pensé que era una equivocación pero tiene mi nombre. Al principio, dudo si abrir puede ser una broma, pero después de pensarlo mejor lo abro. Al abrir me encuentro una carta y una foto.     No logro descifrar completamente la imagen, pero logro ver una persona, sin embargo no se reconoce su rostro por la sangre que tiene en este al igual que en todo su cuerpo. Todo indica que es una mujer por su panza, de unos 6 meses tal vez. Siento un escalofrío y un mal presentimiento es como si la conociera pero eso es imposible. Por otro lado, el lugar es como un sótano, no se ve ventanas ni nada.    Decido leer la carta, para este momento ya no sé qué puede contener esa carta.     Una persona inocente sufrió por culpa de gente miserable que vive a tu alrededor. Debes buscar las pistas si quieres descubrir la verdad.           Anónimo...   Decido guardar todo en el sobre para después colocarlo en mi caja fuerte. No puedo creer de seguro quieren dinero por su supuesta verdad. No necesito más problemas por lo que vuelvo a mi trabajo.     Finalmente, he terminado mi trabajo ahora mismo me estoy dirigiendo al ascensor. Subo al ascensor exclusivo, me gusta mantener mi privacidad por ello prefiero no tener tanto contacto con los demás. Cuando llego al auto saludo a mi chófer con un asentimiento y me subo en la parte trasera. Me pierdo en mis recuerdos mientras vamos a la mansión.   - Odio que nos tengamos que ver a escondidas- digo. Pero no es bueno para ninguno de los dos, no hasta que termine el contrato con su padre.   - A mí tampoco pero por ahora es lo único que nos queda- dice mi hermosa novia. Nos encontramos en mi apartamento, solo nos vemos por las noches en este lugar ya que nadie se puede enterar de nuestra relación. Estoy seguro que no aprobarían nuestra relación no es que me importe pero no quiero que la señalen a ella.   Me acerco hasta Isabelle que se encuentra en mi cama se ve espectacular con ese vestido salmón y esas medias que la hacen ver sexi. Me acomodo arriba de ella y comienzo a repartir besos por su bello rostro, voy bajando hasta su cuello besándolo la escucho emitir un gemido.   - Ale...ssandro- gime.   - Eres hermosa amore- digo mientras quitó su vestido y comienzo a desabrochar su brasier, lo lanzó por algún lado de la habitación al mismo tiempo que empiezo mi trabajo de besar y chupar sus pezones. Ella se encarga de quitar mi camisa, para luego seguir con sus medias y sus bragas. Al verla expuesta ante mí me pierdo en el deseo y termino por quitarme mi pantalón y mi bóxer.   - Hazlo Aless- dice. Quiere lo mismo que yo, abro sus piernas está lista para mí por lo que me posiciono entre sus piernas.   - Ah! - gime cuando la penetró de una sola estocada, no me muevo por un momento para que se acostumbré.   - muévete- dice. Y lo hago comienzo a moverme, se siente tan bien estar dentro de ella. La penetró una y otra vez.   - Belle- gimo al sentirla por completo.   - Aless- gime.   - Hazlo amore- digo y siento su liberación al mismo tiempo que yo lo hago. Nos mantenemos unos minutos en esa posición, luego salgo de ella y la atraigo a mi pecho en dónde se acurruca. Me dedico a acariciar su cabello de pronto recuerdo algo.   - Amore no hemos usado protección, soy un imbécil se supone que debo protegerme- me lamento. Soy el que tiene experiencia en esto y no soy capaz de cuidarla.   - No te preocupes amour comencé a tomar la píldora- dice tímidamente. Sus mejillas se han sonrojado lo que la hace ver tierna.   - No debes tener vergüenza amor- digo. Es muy tímida me hace acordar cuando tuvimos relaciones sexuales por primera vez. Estaba muy nerviosa, fui lo más dulce que pude era inexperta por lo que estaba asustada. Le abrazo más fuerte nos quedamos así hasta que me duermo junto a la mujer que amo.      Otra vez esos malditos recuerdo, creía que era la mujer más pura e inocente que existía pero que equivocado que estaba solo era una maldita arpía, que quería mi dinero y jugar conmigo. A pesar de que la sigo amando al mismo tiempo la desprecio por haberme destruido. Bajo del auto y subo directo a la habitación, me desvisto para darme una ducha.   Muchas veces estuve a punto de buscarla, la perdonaría si aceptará lo que hizo pero si hago eso me vería como un maldito cuerudo además me tendría que hacer cargo de un hijo que no es mío. Ella no merece mi perdón, ni siquiera que la piense pero no lo puedo evitar.   Cuando terminó de ducharme bajo a cenar, desde que no está me he acostumbrado a esta soledad es lo mejor no me pienso meter con otra mujer después de lo que pasó.   La semana entrante tengo que viajar a Francia, me tendré que instalar en mi empresa que está ubicada ahí no puedo manejar el proyecto desde aquí.   Cuando terminó de cenar, me acomodo en la cama y me encargo de terminan algunos asuntos pendientes. La semana pasada fue mi cumpleaños no lo quise festejar ya que solo significa que me estoy poniendo viejo el 13 de Junio cumplí 38 años. No puedo creer que estoy llegando a los cuarenta.     -Feliz cumpleaños amour- dice mi bella novia. Trae un pastel en sus manos, me levanto de la silla y la ayudo. Cuando dejó el pastel en la mesa ella me agarra del cuello y me besa, primero me toma por sorpresa por lo que tardo unos segundos en responderle. El beso sube de intensidad, no sé en qué momento terminamos en el sofá que tengo en mi oficina, ella en mi regazo. Lo mejor es  parar un poco no podemos hacer nada aquí. La separo lentamente de mí y miro sus hermosos ojos verdes que tanto me enamoran.   - Amore lo mejor es parar sino no me podré controlar- digo mientras acaricio con suavidad su rostro. Ella suspira y luego sonríe.   - Lo siento, pero es el primer cumpleaños que pasamos juntos y creo que me emocioné- dice al mismo tiempo que se esconde en mi cuello, se ha sonrojado cosa que me parece gracioso ya que minutos atrás no parecía importarle nada.   - No es que no quiera Principessa pero puede entran alguien y se termina todo lo que hemos logrado.- digo. Sus padres sospechan algo pero no pueden probar nada. Ella apenas tiene 21 años obvios que puede mantenerse ya que trabaja pero no quiere arruinar la poca relación que tiene con ellos. Por eso decidimos tener una relación en secreto hasta que termine el contrato que tengo con su padre y después haremos pública la relación sin importar nada.      Todo me recuerda a esa mujer.    Sabía que sería mi perdición.     La odio porque no puedo dejar de amarla.   Hasta la próxima.      Estefanía...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR