A veces encontramos callejones sin salida, es porque no hay nada planeado en la vida, esperamos llegar a la siguiente parada, pero solamente encontramos la caída, es hora de aceptar que siempre estuve perdida, me había estado preparando para la despedida, porque esta batalla siempre La tuve perdida. —De todos modos, ¿cuál se supone que es tu nombre? —le pregunté al ver que ya no decía nada, esperaba poder tener un nombre con el que llamarlo. —Puedes llamarme Walt, también me han llamado William y Wilhelm —siguió añadiendo cada vez más nombres que empezaban con w. —La W debe ser tu letra favorita —comenté y el simplemente se rió de nuevo. —Walt —volví a repetir el nombre para que yo no le olvidará. —¿Hablas en serio cuando dices que no intervendrá ninguna de mis acciones? —le pre

