Zita Despierto entre los brazos de Salvatore, y es realmente increíble, la velada agotadora de anoche, fue sin duda maravillosa. —Buenos días, princesa—Me dice con una sonrisa —Buenos días—Le respondo con voz ronca. Inhalo profundo llenándome de su aroma, aunque algo mezclado con sexo. —Creo que ahora si debemos hablar—Me dice y yo asiento, nos sentamos yo me pongo la playera que traía anoche—Me gustas mas con mi ropa, que con la de él —Esta no es de Bastián—Le digo riendo de sus celos, el levanta las cejas en respuesta—La compramos al venir para aca, necesitaba ropa mas floja, y encontramos una venta de garaje a unos kilómetros de aquí —Oh ya, eso esta mejor—Me dice mas calmado, yo solo me río, este hombre en verdad es celoso. Espero que este bebé sea niño, porque sino, será demas

