Georgia Sinclair El silencio se vuelve más largo y pesado con cada segundo en el que él mantiene esa expresión imperturbable. Se ha hecho eterno desde que se le ocurrió la semejante idea de decir que no habría más sexo. «¿En serio no me va a decir más nada?». Trato de respirar profundo, de calmar los nervios que amenazan con romperme. Porque esta es la verdad, no sé cuánta más presión vaya a soportar. Bastante tengo con aceptar sus primeras condiciones, para que ahora me salga con esto. —¿No vas a responder a mi pregunta? ¿Te vas a quedar ahí parado mirándome como si no hubieses dicho una completa locura? Trato de que mi voz suene serena, en control. Pero ¡al carajo! No tengo absolutamente nada bajo control. ¡Nada! Y este hombre que está frente a mí disfruta llevándome al límite y

