Capítulo 1: Lo que nadie quiere escuchar
El ruido de las sirenas y luces me marean, no se hacia dónde debo correr o caminar.
Al final de la calle logro ver el auto de mi esposo, está dado vuelta y a un costado un camión.
Por Dios el auto está destruido
-Señora no puede estar aquí- me dice un oficial que llega a mi encuentro.
- Es mi marido la persona que conducía. Donde está? oficial por favor dígame qué el está bien.
- Señora no tengo esa información, pero por favor sígame no puede estar de este lado.
Lo seguí no podía hacer nada más, estaba desesperada. Sólo camine dos pasos cuando sentí que mi cuñado gritaba mi nombre. Me di vuelta y venía corriendo hacia mi.
-Clara, me dice cuando llega a mi lado. Sólo lo miro no puedo ni siquiera hablar. Siento que el cuerpo me tirita. Respirar me cuesta y tengo demasiado miedo de hacer aquella pregunta.
-Clara , me vuelve a decir, estás tiritando. Y me abraza. Franco es mi cuñado, es la persona más compañera y buena que he conocido. Nos llevamos muy bien. Y es el esposo de mi mejor amiga y socia Val.
- Mujer por Dios no te preocupes lo llevaron al Hospital Central, cuando lo subieron en la ambulancia lo vi despierto. El está bien. Pero ahora nos necesita, vamos para alla.
Hoy mi esposo llegaba de viaje, había ido a otro país para firmar un contrato de exclusividad con un nuevo grupo al que no solo los representariamos sino que escribiriamos todas sus canciones acordé al estilo de ellos.
Me llamo a penas bajo de avión, estaba entusiasmado y ansioso por llegar a casa.
Luego cuando ya estaba en ruta a casa me volvió ha marcar y fue ahí cuando sentí el ruido de una frenada y un golpe, la llamada siguió pero el no contesto más.
Y aquí estoy desesperada sentada atrás en el auto de mí cuñado, solo veo luces pasar se que me hablan pero estoy en otro mundo. Solo quiero llegar y que el médico me diga que el está bien.
Mis lágrimas salen solas, tenemos tantos proyectos juntos.
Todavía recuerdo el día en el que Franco me lo presento. Cuando su mirada conecto con la mía en ese preciso momento supe que era el amor de mí vida, esa mirada llego a lo profundo de mis huesos y se quedó ahí para adueñarse de todo mí ser.
Al principio solo nos veíamos si Val y Franco nos invitaban a salir con ellos, que ya tenían una relación consolidada.
Conversábamos, nos reíamos, la pasábamos bien, nos mirábamos esas miradas que decían
todo.
Hasta que un día me sonó el celular, con un número desconocido, y era el para invitarme a salir. Fuimos al cine donde estaban pasando películas viejas y vimos Barco Fantasma. Disfrute mucho esa salida y así fue como empezó todo, salíamos y hasta nos celabamos sin tener un rótulo en nuestra relación. Seis meses después de esa primer cita, el mirándome a los ojos me dijo que me amaba y que no solo quería sino que necesitaba que fuera su novia.
Un año después a la orilla de una playa estábamos dando el si, acepto. El es el amor de mí vida y yo el suyo.
Val y Franco ya se habían casado también. Y juntos los cuatro abrimos una de las discográficas más importantes, Val y yo nos encargamos de las letras, de los artistas. Mientras él y Franco de todo lo legal y el Marketing.
Llegamos a la cima dónde todos quieren estar y dónde muy pocos se pueden mantener, y teniendo la misma humildad desde el día uno.
Tantos planes y hoy esta noche oscura no se con que me voy a encontrar en ese hospital.
El auto se para y bajamos, mí cuerpo reacciona mecánicamente siento que no tengo ni el alma en el.
Franco se encarga de preguntar y luego de presentar todos los papeles. Val me lleva a la sala de espera donde las enfermeras nos informaron que debíamos esperar.
Ya han pasado 4 horas y no tenemos información, solo nos piden que tengamos paciencia que los doctores los están atendiendo.
Sigue está agonía, donde ya quiero caminar por las paredes porque han pasado 8 horas y sin noticias solo sabemos que lo están operando.
Por fin se abren las puertas del quirófano y por este sale un médico, nos dice que lo van a pasar a la unidad de cuidados intensivos para monitorearlo.
Su golpe fue en la cabeza, y ha tenido varios derrames que tuvieron que controlar.
Lo importante es que a pesar de todo él está estable.
Hay esperanza que no hallan secuelas pero había que esperar que el cerebro se desinflame.
Esperar, paciencia, esperar, paciencia. Dos palabras que se repetían en mí mente y que cada persona que venía me repetía. Tan fácil decirlas pero desesperante ponerlas en práctica.
Mis días eran todos iguales, si le tenía que poner un color puedo decir que ese es el gris, porque ese color porque es la combinación del blanco y el n***o, los dos son ausencia de color. Sin él así sentía mis días sin color, sin alegría.
❤️❤️❤️