Capítulo 36. Noche especial. Una noche realmente agradable, entre plática animada y risas; él la hace sonreír, mostrar esos hoyuelos que la caracterizan, lo que lo tiene fascinado. —Me alegro de que te haya gustado la comida, aunque sé que no soy perfecta; con tantos ingredientes me sentí un poco inquieta; lo haré mejor la próxima vez. —Me encantó, muchas gracias. Nadie más que los sirvientes había cocinado para mí antes; esto realmente ha sido un gesto único. —Me alegra ser la única que haya cocinado para ti. Tengo un regalo. —Ella toma las cajas de la silla de al lado y las pone frente a él. —Ábrelos —dice, jugando con la copa en su mano, a la que le da un sorbo, y lo enfoca a él con una ligera sonrisa nerviosa. Bastián empieza abriendo la primera caja; en ella hay tres

