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1845 Palabras
"PRIMER BESO" Me sentía abrumada, la música y mi corazón iban al mismo compás, sintiendo como mi corazón quería salir del pecho lo más pronto posible, estaba enloqueciendo y solo podía mirar a sus ojos castaños. ¿Me besaría? ¿O solo seguiría mirándome así...? Hasta que algo rompió el encanto, su semblante cambió en el mismo momento que sentí como se alejaba con aquella sonrisa divertida. Hasta que lo note. —Gracias por darme la botella—, Agitó esta en sus brazos para levantarse. Fruncí las cejas notando cómo me la habría quitado, el modo... Tonta. Tonta. ¡Te engaño! Noté cómo desapareció de mi campo de visión y yo me levante con el corazón chiquito, caminando hacía la cocina. ¿Creía que había ganado? Estábamos en una bendita fiesta sería tan fácil encontrar alcohol en cualquier lugar. Más sin embargo me sentía patética, tonta y dolida, ¡Rayos! Se habría acercado a mí con una única intención, la mugrosa botella. Busque la caja que nos había entregado Danik, encontrando esta con una sonrisa vitoriosa, mis ojos enfocaron a Uriel quién me miró con un poco de enojo, huí escondiéndome entre tal grande multitud, hasta que una mano se poso en mi muñeca, me giré apenas sentí eso encontrando a Drey. —Preciosa... ¿Estás bien?—, Me preguntó con confusión. Ella hablaba con Caleb, el buscaba su mano y noté cómo sus ojos buscaban algo, supongo que a Uriel, esperando que no hiciera mal tercio, quizá esa era la intención de ellos, hacer que le diera espacio a Caleb con Drey. —Nunca habría estado mejor. Salí de ahí al notar cómo ella notaba mi mentira, no sabía mentir. Ni cumplir una promesa. Era evidente, regresaría a California. Le habría fallado a Drey. Salí del departamento sentándome en las escaleras mirando el cielo, para darle un trago bastante largo a la botella sintiendo como este sabor quemaba mi garganta con demasiada fuerza. Quizá debí escuchar a mamá, debí quedarme en casa, habría malgastado mucho tiempo. Y las amenazas que recibía lograban bajar mi sistema. No toleré más y comencé a llorar, desbordando lágrimas tras lágrimas, me sentía mal, ¡Y utilizada! Quería dejar de llorar pero no podía dejar de sentirme mal, me sentía triste. Le di otro trago a la botella y sentí como alguien se sentaba junto a mí, me giré al lado contrario ocultando mis lágrimas y mi nariz roja como la de Rodolfo el reno—cuando se burlaban de él—me sentía patética. —¿Estás bien Juls? DREY —Creo que lo más sensato es que...—, comencé, sus ojos miraron hacía donde salió Juls y su mano me tomó de la muñeca, mi piel se erizó inmediatamente—, Eh... —¿Estás roja?—, me acercó a él, y me sonrió divertido—, ¡Eres tan tierna! Ahí mi rostro enrojeció más, intenté tapar este con las manos, más él me sujeto ambas manos. —Seguro tienes problemas mentales y, visuales—, farfullé con las mejillas aun más rojas de ser posibles—, Sí me sueltas... Miró hacía él techo por unos segundos para acercarme un poco más a él. —¿Podemos hablar sin tantas personas?—, me preguntó. —No puedo desaparecer personas Caleb—, le dije irónica a lo que me sonrió—. Así que... Se levantó para caminar conmigo hacía el fondo donde se encontraban las habitaciones para sonreír apenas nos adentramos a una de ellas, no se si era el alcohol que no dejaba que razonará con claridad lo que iba sucediendo, pero torpemente le seguí. Apenas cerró la puerta me miró a los ojos. —Así que, linda, ¿Por qué escuché por ahí que tenías planes de salir de Nueva Jersey? Mis cejas se fruncieron, eran planes que le habría contado únicamente a Danik. —¿A ti que más te daría?—, Rodé los ojos irritada—. En realidad, ¿Por qué llevas toda la noche queriendo hablar conmigo? —¿Qué dices?—, alzó ambas cejas sorprendido—, Yo no... —No soy boba, asustas a cada chico que se me acerca. Si quiera te agrado—. Farfullé. —¿Quién dice que no? —Mi primera impresión de ti fue que me reventaste el labio—, le dije rodando los ojos. —Me agradas. —Sí es un intento porque les ayude en algo a los cinco están equivocandose de lugar. —¿Qué dices?—, Su voz se convirtió en frialdad—, ¿Te agradamos tan poco? En realidad habría tenido un crush con él desde que llegó. Pero crecí aquí, desde el inicio de los bandos, él inició de todo. —Soy realista Caleb. Podrías dispararme al corazón no soy idiota—, susurré. Noté cómo se molesto, más sonrió. —No le disparo a chicas bonitas—, me jalo hacía él. —Sea lo que sea no. Estaba por salir cuando me jalo, sin embargo tropecé haciendo que tanto él como yo perdiéramos el equilibrio, él cayó sobre mí, sin hacerme daño, sus ojos miraron los míos y sentí un vuelco en el vientre, como cuando tenia 17. —Sigues siendo torpe, chica torbellino—, Pauso por unos segundos y me sonrió—, Tal cuál como cuando te conocí. Apenas dijo eso me besó. Y yo le regresé el beso. Era un vaivén lento, y sentí tantas emociones juntas, sentí como sí aun fuera aquella adolescente. Misma que habría caído en sus malditos encantos. JULS Asiento pero no lo miro, un hipeo traicionero me delata, soy un desastre. En un movimiento logra hacer que lo mire demostrando un rostro completamente preocupado—No lo creería—esquivo su mirada a toda costa, quería regresar a mi cuarto. —Mírame linda—, Murmura y yo niego con la cabeza. Juls, estas malditamente frita. —¿Puedes soltarme?—, Digo después de unos segundos con amargura—. Iré a dentro. Limpia los rastros de lágrimas de mi rostro y me mira serio.—¿Qué ocurrió? —Yo... Solo suéltame, podré arreglármelas sola. Uy si, dile eso a tu empleo. Hago un puchero y siento cómo mi labio comenzaba a temblar, ¿Porque mi cabeza tenía que ser tan cruel conmigo? —No pregunte eso, ¿O sí?—, frunció las cejas con molestía. Niego lentamente y él me mira pensativo. —Entonces, ¿Qué tienes? Tengo, tengo que regresar a casa, por qué Gisela gano. —No tengo nada—, Finalicé con la voz temblorosa. —No sabes mentir, además estas triste—, señaló. —Todos lo son. —Tu no, eres la persona más linda, amable, feliz y divertida que conozco. —Yo... Siento como el contacto de sus labios llega, me está besando, nos estamos besando. Sus labios se mueven al compás de los míos suave, lento... Sus manos toman mi rostro profundizando el beso, pasó mis brazos por su cuello y siento cómo muerde mi labio antes de separarse. Suelto una risita tonta y él me sonríe. —¿Ves? Así te ves mejor. *** —Oficialmente iré con ustedes a California—, celebró Drey—, Así que... Drey me contó como Caleb le habría besado y ella después de unos segundos a pesar de haber disfrutado el beso le dio una cachetada. Contrario, yo le conté que Uriel me besó y reí como una adolescente boba. Más dijo que no le contaría más secretos a Danik. No era traicion, no era un secreto. —¡Eso es genial!.-Sonrío.—La pasaremos genial. —Uhmm, ¿Juls?—, Carraspeo Danik—. Aún hay un problema. —No lo creo. —¿Qué harás con el chico que quiere conocer Claudia?—, Murmura Danik con una mueca—. Gisela te dejara en paz si lo hay. —Pues le diré que no hay tal chico. Soy lo suficientemente grande como para tomar decisiones. —No—, Dice Drey con un puchero—,Veamos quién puede fingir, por favor —Drey... —Quiero que te quedes Juls, no quiero estar a horas de distancia—, susurró mirando con tristeza su café—. conozco lo fácil que puede hacer Gisela para que accedas. —Drey tiene razón—, Dice Danik con un suspiro pesado.—Si ven que tienes novio Gisela no te separara de él. Si ve que eres feliz, este juego tonto si quiera iniciará. —¿Ves? ¡No quiero que te vayas! Podría jurar que Drey parecía que hacía un berrinche, pero en algo tenían razón, Gisela dejaría de insistir si viera que hay alguien del cual estoy enamorada o tengo una relación. —¿Irte a donde Juls?—, me sobresalté ante el sonido de su voz. Miro en su dirección y siento cómo mi estómago se encoge, después de la vergüenza que pase en la fiesta lo e evitado durante cinco días. —Danik y yo dejamos que platiques con el—, dice guiñándome.—Piénsalo Juls, por favor. Quizá sea el quien te salve. Ninguna de las dos dijo màs, Danik saco casi a rastras de ahí a Drey dejándome sola con Uriel. Uriel se sienta frente a mí y me mira alzando una ceja.—Podrías hablar. —Yo... Iré a California. Bien, fue sencillo. —¿Por qué?—, indagó con cautela. —Por el cumpleaños de mi hermana—, sonreí.—Me iré este sábado. no era una mentira... —¿Cuándo regresarás Juls?—, insistió con cansancio. Eh ahí la duda, no sé si regresare. Alzó los hombros y sonrió inocente.—No lo sé. Miro hacia otra parte que no sea su rostro y menos sus ojos, muerdo el interior de mi mejilla. —Juls—, Advirtió de nuevo. —No lo sé Uriel. Podría jurar que estaba molesto, no lo miraba, no quería hacerlo. —¿Y por qué no me miras? Porque soy mala mintiendo y tu mirada me pone nerviosa. —Uff C-claro que lo hago—, Tartamudeo delatando mi mentira. —Juls. —¿Has probado el café que venden con canela? Esta delicioso—, le dije con una sonrisa. —Juls... —Aunque sabe mejor con azúcar algunos se lo toman sin ella—, No sabía que tonterías decía. Quizá a sus ojos parecería una loca. —¿De qué hablaba Drey, Juls?—, gruñó, cansado de mi falta de respuestas. —Aunque algunos lo prefieren sin canela yo creo que... —Estoy hablando enserio Juls—, me interrumpió con cólera. —Bien...—, dije mirándolo notando como si estaba enojado—Quiere que busque quién fi-finja ser m-mi novio —¿Eso por que?—, respingó—, ¿Qué tienen diez? —Por qué sí no, quizá vaya a California para quedarme.
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