"MARIPOSAS EN EL VIENTRE"
Mi corazón se me había caído a los pies de una manera impresionante, miré hacía ella quien rodó los ojos ante mi reacción asustadiza, sin embargo, no me moví.
—¡Bien! ¡Yo abriré!—, reprochó Drey levantándose con desdén—. No te preocupes.
—No... Q-quizá no es importante—, imploro, más mis suplicas fueron ignoradas.
—Por dios. Madura Juls—, me expresó con desdén.
Bufé y caminé atrás de ella, alumbrando con mi lámpara del celular, quizá fue que era demasiado miedosa, que la luz se habría ido, pero estaba llena de miedo, era válido, ¿No? Eran las once de la noche, afuera llovía con fuerza y con Drey habría mirado cientos de veces películas de terror, como cuando las luces se apagan.
—Estás temblando, ¿Te encuentras bien?—, Interrogó confundida apenas llegamos a la puerta.
—Sí. Sólo... Necesitamos velas—, sugerí con un nudo en la garganta.
Me dio la razón y abrió la puerta. No se encontraba nadie, solo aquella lluvia que parecía querer demostrar que el cielo caía con fuerza. Miré hacía el suelo notando una caja de cartón, un paquete. Fruncí las cejas levemente.
—Genial, la gente está loca.
Un relámpago cruzo por el cielo cuando una silueta de colocó frente a nosotras logrando que me sobresaltará. ¡Dios mío!
—¡Volví, perras!—, Su voz se mezclo con aquel relámpago.
Y el sonido de mi celular cayendo al suelo sonando por todo el departamento.
Y ahí estaba ella, con su mirada maliciosa y sus comisuras tirando hacía arriba con burla.
—¡No puedo creer que estés aquí!—, chilló emocionada Drey abrazándola.
Yo seguía aturdida, con el corazón bombeando en mis orejas, para terminar por abrazar a la chica que había llegado.
Danik
Reaccioné segundos después para abrazarla con fuerza emocionada por su llegada, escuché como reía.
—¿Asustada Juls?
—No, feliz por verte—, le dije apenas me separé.
—Eso creí. Soy fabulosa, lo sé.
Sonreí levemente para levantar mi celular. Danik adentró la caja y yo fui por velas, este edificio se quedaba sin luz constantemente en temporadas de lluvia, después de unos minutos las enciendo y regreso con ellas.
Me senté enfrente de ambas para ver cómo Danik le contaba a Drey sobre su viaje.
—Es increíble que vinieras, la última vez fue hace un año, con Gisela—, le señalé.
—Sí, mis amigas favoritas—, Sonrió a lo que Drey le miró de reojo—. Incluyéndote, boba.
—Estaba pensando... Podría ir contigo a California, ¿No?—, Preguntó—, La última vez que fui fue cuando...
Cuando finalizó la relación fallida con mi hermano.
—¡Sería increíble! ¡Por favor!—, Le pedí con un puchero.
—Sí. Abrieron un nuevo lugar, esta increíble—, le codeó Danik—. Podríamos ir las cuatro.
Y no negaría que por mi cabeza paso que Gisela mando a Danik como un chivo expiatorio para confirmar que haría lo posible por ir a California.
—La caja...
—La miras mañana, ahora es tarde—, soltó una risa burlona.
Asiento y continuamos hablando, Drey y Danik se llevan a la perfección, Danik es mejor amiga de Gisela, por lo tanto ninguna se pone celosa de la otra, de hecho nos llevamos bastante bien. La luz no regresa, pero no nos impide hablar, nos quedamos dormidas como eso de las tres.
***
Pasada la noche desperté con los mismos pensamientos de ayer, parecía que alguien estaba tan cerca de mí, preocupación qué me dejaba estar tan cerca de los cinco, honestamente.
Me senté frente a Danik, quien miraba con diversión la caja.
—¿Qué hay dentro?—, le pregunté.
—Ábrela.
Así lo hice, dentro de aquella caja se encontraba el elixir, una sonrisa llena de burla salió de mis labios para mirarlas.
—Por el idiota de Dan—, tomó una de estas—, Que sigue detrás de la "hermosa reina roja".
—Por el payaso de Luke.
—Será una noche divertida—, mencioné mirando las tres botellas de Vodka.
Danik sonrió con burla para mirar de reojo a Drey, ella siempre decía que le quería, como una hermana, jurando que jamás podría traicionarla, me parecía hermoso creer que las cuatro teníamos un lazo bastante bueno.
—Invite a unos amigos, seguro los conocen. ¿No les molesta?
—Para nada.
Así fue, la tarde paso bastante lenta—más de lo que podría admitir—donde las tres limpiamos el departamento, compramos un par de cosas, y nos arreglamos para la ocasión, el timbre sonó al rededor de las siete y fue la única cosa que necesito Danik para que su sonrisa se ensanchará.
—Vas a amar esto, Drey.
Ambas nos miramos confundidas para ver cómo ella abría la puerta, ahí entendí todo, el primero en pasar fue Caleb, que le dio una sonrisa coqueta a Drey ocasionando que ella abriera los ojos a par, después de él, los otros cuatro chicos malos se adentraron, todos con demasiado alcohol y un par de cosas extra.
— ¿Cómo te enteraste...?—, Le pregunté en un susurró.
—Ah... Somos unidos—, Pauso por unos segundos y me dio una sonrisa de lado—. Somos primos, en fin... ¡Será la mejor noche de sus vidas!
Con tantas botellas de alcohol y tan pocas personas las cosas comienzan a ponerse demasiado interesantes y el alcohol comenzaba a elevarse en mi metabolismo, así que Drey y yo comenzamos a mandar mensajes y lo que era una reunión de tres amigas se convirtió en una fiesta demasiado grande, puesto que el lugar comenzaba a abarrotarse de gente incluso de algunas que no conocía.
—Así que los cinco malos, eh—, me codeó Erick—, Para ser una santa, tu fiesta es demasiado grande.
—Santa...—, Rodé los ojos—, Sí uno de ellos pregunta, sigo trabajando contigo, ¿Está bien?
El me mira confuso pero asiente, le sonrió y voy camino a la cocina por otro vaso de vodka, pero perdí mi vaso, rió ante tal escena y tomo una botella recién abierta de la misma. Salgo y me siento en el sillón pero ya no hay nadie conocido en él, siento mi teléfono vibrar y lo saco.
Mamá: Dime que por fin traerás a tu novio, ya quiero conocerlo, te amo mi niña.
Hago un puchero y le tomo a la botella, mi vida era un desastre y no de los lindos.
La botella cada vez está más liviana la miro y ya llevo bastante, ¿Puedo morir por tomar alcohol?
— ¿Puedes dejar de tomarle y prestarme atención?
Miro al chico que está sentado frente a mí, lindo, simpático, con ese hermoso lunar... Simplemente es hermoso.
— ¿Cual botella?—, Sonrió inocente.
— Me pregunto si estas ebria o te tratas de burlar de mí—, Mencionó con fríaldad.
O ambas.
— Tienes razón linda, ambas—, se mofó de mí, fruncí las cejas hasta que...
¿Él dijo que soy linda? O por dios, seguro que él es el que esta ebrio.
— No necesitaría el alcohol para decírtelo cariño—, Se burló de nuevo.
Reí al darme cuenta de que estoy pensando en voz alta, que tonta.
— Dame la botella linda.
Niego con una sonrisa y el frunce los labios.
— ¿Por favor?
Sonrió nuevamente y él se acerca a mí peligrosamente haciendo que el costado del sillón se hunda y nuestros cuerpos se toquen, su rostro está muy cerca del mío y es difícil no pensar que en una semana todo ha cambiado, que en una semana mi vida dio un giro demasiado drástico, que esta semana ha sido un caos.
¿Qué cómo empezó todo? Ni siquiera yo lo sabía, sólo tengo presente algo, estoy en problemas y lo contare con lo mejor que se hacer, una lista.
1. Fui despedida de más de tres trabajos en menos de una semana.
2. Estoy quedándome sin dinero para hacer esa cafetería que tanto había soñado.
3. Mamá quiere conocer a mi novio.
4. Estoy más sola que Calamardo así que no hay novio al cual conocer.
5. Tendré que regresar a casa y mis padres verán que no pude sobrevivir sola.
6. La botella de vodka se me está resbalando de las manos.
7. No sé de donde conseguí el vodka.
8. Hay un chico muy guapo frente a mí y quiere quitarme la botella.
Le miro de nuevo y sonrió con grandeza, Uriel estaba a escasos centímetros de mí y yo no quería hacer nada para alejarlo.
Y supé, que sería el inició de todo.