Cumplir como hombre

1024 Palabras
Demian abre la puerta de la habitación, entramos casi al mismo tiempo, miro al rededor y es una recámara grande, más de lo que había imaginado. —Es muy bonita— Dije con timidez. —A partir de hoy esta será nuestra habitación— Dijo caminando hacia la ventana. No respondí nada, me quedé observando como se esforzaba por ser Bueno conmigo, pero sabía que en su corazón había un torbellino de emociones. —¿Por qué aceptaste este matrimonio?— Le pregunté sin rodeos. Demian quita la mirada de la ventana y la dirige hacia mi. —Esto es un matrimonio que le conviene a nuestra familia, al final soy el heredero de los Lennon y es mi deber hacer crecer el negocio— Me explicó. —Se que eres el heredero, pero debe ser horrible estar casado con alguien a quien no amas— Dije apenada. Inesperadamente, Demian se acerca, con su mano hace que mi mirada se pose en él. —Azucena, sinceramente sabes cuáles son mis sentimientos, y sé cuáles son los tuyos hacia mí, por lo que quiero que sepas que cumpliré con mi rol de hombre, en todo el sentido de la palabra. Mis nervios se encendieron, sentía un nudo en la garganta y el estómago comenzó a revolverse. —¿A qué te refieres cuando dices en todo el sentido de la palabra?— Le pregunto confundida. Para responder a mi pregunta, Demian no lo hizo con palabras, si no que se acercó más de lo normal a mí y besó mis labios con calidez. Sentí como empezó a bajar el zíper detrás de mi espalda, un escalofrío empezó a recorrerme. Me cargó entre sus brazos y me avisto con cuidado sobre la cama. —Demian, no tienes que hacerlo, sé que ha sido un día duro para ti y puedo entenderlo— Le dije sabiendo que moría de ganas porque él me hiciera él amor. Demian se detuvo en seco y se sentó en el borde de la cama, era más que claro que se veía muy preocupado. —Eres muy comprensiva Azucena. Tienes razón, ha sido un duro día, con muchas emociones que no esperaba— Dice en voz baja. Me levanto de la cama, sostengo mi vestido con mis manos para que no se caiga. —Mejor, ve y tómate un baño— le dije con amabilidad. Justo antes de Demian responderme, tocaron la puerta, así que él se fue al baño y yo abrí la puerta. —Disculpe que los interrumpa señorita, su padre le envía estas dos maletas, dijo que son sus cosas personales— Dijo la empleada. —Muchas gracias— Le dije tomando las dos maletas. Al cerrarse la puerta, agradecí al cielo que esas maletas llegarán, no sabía que iba a vestir, y si se algo estaba segura, era que no podía quedarme con aquel vestido blanco. Me sentí en un sofá que había en la misma habitación para esperar hasta que Demian saliera. Recosté mi cabeza del cora raso del mueble y cerré mis ojos por un instante, pero ese instante se volvió horas. Cuando volví a abrir los ojos, estaba en la cama, aún con el vestido blanco puesto y el zíper bajado de mi espalda, me había quedado completamente dormida. Al abrir mis ojos estaba sola en la cama, así que sin desaprovechar el tiempo, me metí al baño y tomé una ducha reparadora. —Aún no puedo creer que viva en esta mansión y que yo sea la esposa de Demian— Dije en voz baja para mi misma. Después de tomar la ducha, bajé hacia el primer nivel, mientras caminaba un poco desorientada, una empleada me encontró. —Señorita, el comedor está a la derecha y el señor Demian está ahí— Dijo. —¡Gracias!. Caminé hacia la derecha, y unos pasos después encontré a Demian sentado el comedor. —Buenos días— Dije con timidez. —Buenos días Azucenas ¿Cómo dormiste?— Me preguntó mientras tomaba su taza de café —Bien, gracias, espero que tú también hayas dormido bien. —Si— se limitó a responderme. Una empleada me sirvió el desayuno, un par de tostadas con queso y algo de fruta. —Me iré a la oficina, esa es desde donde manejo todas las cadenas hoteleras de lujo, si necesitas algo, solo llámame— Dijo mientras se levantaba de la silla. Tan rápido él se levantó, hice lo mismo. —Demian, hablando de trabajo, no me gustaría quedarme en casa, quisiera también trabajar— dije. Demian se quedó mirándome fijamente, y su rostro mostraba confusión. —¿Trabajar? No necesitas trabajar, puedes quedarte en casa. Me reí sin pensarlo, fue una sonrisa tierna, Demian no sabía nada de mi. —Soy escritora, trabajo en la editorial ‘Renacer’, actualmente estoy trabajando en el área de edición— Le dije con orgullo. Demian parecía sorprendido. —Parece que hay muchas cosas que necesitaré saber de ti. Le sonreí con amabilidad pero no dije nada, sin embargo, Demian se acercó y me dio un cálido beso en los labios. —Si te vas ahora, te llevo a la editorial— Dijo. —Si, ya debería estar allá— Le respondí. Salimos juntos de la mansión, Demian conducía el auto y sabía perfectamente a dónde debía ir. Veinte minutos después, se detuvo frente a la editorial, iba a bajar del auto, cuando él me detuvo con delicadeza. —Nos vemos en la noche, avisa en cuando salgas y enviaré al chofer— Dijo. —Gracias, te avisaré de ser necesario— Le respondí y luego salí. Sin mirar atrás entré a la editorial, inmediatamente vi que había una pequeña reunión, me acerco en silencio y me uno. —¿Qué pasa Cecilia?— Le pregunto en voz baja a mi mejor amiga. Antes de que ella pudiera responderme, la dueña de la editorial lo hizo. — Quiero que consigan una entrevista con Demian Lennon y que hagan que él confiese si es verdad que no se casó con quien debía hacerlo. Me quedé anonadada, estaban hablando de mi esposo y de mi.
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