El Millonario de mis pesadillas. Capítulo uno.
Serena Adams bajó del taxi y se dirigió hacia el imponente edificio del corporativo Blossom, donde comenzaría a trabajar a partir de ese momento. Muy temprano en la mañana, la secretaria del director general la había llamado para informarle que había sido seleccionada para ser la asistente de uno de los hijos del director general. Entró en el elegante edificio, bastaba con sólo echarle un vistazo para darse cuenta que en ese lugar predominaba la opulencia. Cuadros de grandes artistas internacionales colgaban de las paredes, puertas de cristal y preciosas alfombras, cada detalle cuidado con la intención de proyectar una imagen impecable. Serena estaba algo distraída, había revisado la hora y olvidó guardar el teléfono en el bolso, avanzó con paso rápido y sin mirar a su alrededor, todo parecía marchar de manera normal, hasta que tropezó con un joven provocando que su teléfono cayera al piso y se rompiera.
–¿Por qué no te fijas por dónde caminas?– Gritó ella completamente enfurecida.
–Eres tú quien debería fijarse, venías tan perdida en tus pensamientos que ni siquiera te diste cuenta que yo estaba aquí.– Mintió.
Liam si la había visto, y quedó tan impactado con su belleza que decidió interponerse en su camino a propósito.
–Mira lo que has hecho, rompiste mi teléfono, ¿Sabes cuánto tiempo tuve que trabajar para comprar uno?, Pero como habrías de saberlo, si se ve que nunca has trabajado.– Lo enfrentó mirándolo directamente a los ojos.
–No deberías juzgar a las personas sin conocerlas, y no te preocupes por el teléfono, te compraré otro.– Le dijo.
Serena se agachó para recoger el teléfono que todavía permanecía en el piso, pero antes de qué pudiera tomarlo, Liam se adelantó e intento recogerlo para dárselo, sus manos se tocaron y una corriente eléctrica los recorrió por completo, sus miradas se entrelazaron, y por un momento la furia que ella estaba experimentando se disipó.
–No puede ser, está arruinado.– Exclamó angustiada.
Sabía que el teléfono era indispensable para desempeñar el puesto para el que la habían contratado, y ahora estaba completamente destruido. Pensaba en todos los esfuerzos que tuvo que hacer para poder adquirirlo, para ella no era fácil ganar el dinero, sobre todo ahora que la economía familiar estaba tan complicada debido a la enfermedad de su padre. En su hermoso rostro se reflejó una gran preocupación, Liam la estaba mirándo, y no pudo dejar de percibir como su expresión había cambiado, por lo que insistió en reponer el teléfono.
–Siento mucho lo que pasó, no me di cuenta que venías en mi dirección y no pude evitar tropezar contigo, no te preocupes más, yo te compraré otro teléfono.–
Los ojos de la bella Serena se llenaron de furia, odiaba a las personas que creían que con su dinero podían comprarlo todo, así que de inmediato rechazó la propuesta que lían le había hecho.
–No necesito que me compres nada, y ahora apártate de mi camino, que yo sí tengo que trabajar y no puedo seguir perdiendo el tiempo aquí contigo.– Dijo completamente fuera de control.
–Espera, al menos dime cómo te llamas.– Preguntó.
Serena lo ignoró y salió corriendo rumbo al ascensor que la llevaría al piso 51, que era donde se encontraban las oficinas de la dirección general del corporativo. Mientras subía, sentía que se ahogaba, pues sabía que le costaría mucho trabajo comprar otro teléfono, respira profundamente tratando de tranquilizarse, ya se le ocurriría una solución a ese nuevo problema que apareció, al final de cuentas, ella era una mujer acostumbrada a lograr sus objetivos a base de esfuerzo, por ahora sólo debía enfocarse en su primer día de trabajo, seguramente en esa gran empresa su suerte y la de su familia cambiaría para bien. Ingresó a la primera primera sala donde la recepcionista ya la estaba esperando para conducirla a la oficina de la asistente del director general, quien sería la encargada de capacitarla y brindarle todas las herramientas necesarias para que pudiese incorporarse a su puesto de trabajo.
–Puedes retirarte Wendy, yo me encargo, bienvenida señorita Adams, mi nombre es Rachel, soy la asistente del director general.– Se presentó con cordialidad. Serena le estrechó la mano y le dedicó una cálida sonrisa, luego tomó asiento junto a ella y comenzó a tomar nota de todo lo que la eficiente señorita le explicaba. Rachel estaba sorprendida, pues nunca había conocido a alguien que aprendiera todo con tal facilidad como lo estaba haciendo Serena, Rachel era muy exigente y le gustaban las personas disciplinadas y dispuestas a dejarse guiar.
–Déjame felicitarte, Serena, aprendes rápido y estoy segura que serás una gran asistente para el joven Liam.– Dijo complacida.
–Espero no decepcionarla señorita, agradezco mucho la confianza que me ha dado para desempeñar dicha responsabilidad.– Respondió ella.
–Ésto apenas comienza, procura centrarte en tu trabajo y no dejarte llevar por los encantos de Liam como hacen todas, tienes que ser inteligente y no desperdiciar esta oportunidad, porque si no acabarás como todas las jóvenes qué salen de aquí decepcionadas porque terminan enamorándose de alguien imposible.– Le anticipó.
–No debe preocuparse por mí, he venido aquí a trabajar y estoy consciente del lugar que ocupo en esta empresa, además no es mi intención enamorarme de nadie.– Aseguró Serena.
–Me gusta tu actitud, y creo que llegarás muy lejos, ahora ven conmigo, voy a indicarte cuál será tu lugar de trabajo.–
Salieron de la oficina y caminaron por un extenso pasillo, serena podía verlo todo desde los amplios ventanales, desde arriba la ciudad se veía a plenitud, pero no debía ocupar sus pensamientos en nada más que aprender todo lo necesario para poder llevar a cabo sus funciones de una manera adecuada, así que siguió a la señorita Rachel hasta donde sería su nuevo centro de trabajo. Entraron a la oficina de uno de los hijos de Fred Blossom, a quien ella apoyaría en las labores administrativas.
–Este es tu escritorio, en la computadora están todos los archivos con las indicaciones sobre el departamento de joyería, detrás de aquella puerta está Liam, creo que aún no ha llegado, y es mejor no entrar allí si él no te lo pide, ahora me voy, si necesitas algo no dudes en llamarme, ¿Tienes tu teléfono verdad?– Preguntó Rachel.
Las palabras de la asistente hicieron eco en la cabeza de serena, recordaba el incidente donde su celular se había estropeado, y debía ser sincera y decírselo, pues quería empezar su trabajo con honestidad, así que sacó el móvil del bolso y se lo mostró.
–Lo siento señorita Rachel, pero cuando venía de camino para acá, tuve un accidente y mi celular se rompió –Le explicó.
La asistente observó la preocupación en el rostro de la joven y no pudo evitar conmoverse.
–No acostumbramos a hacer algo como esto, pero en vista de qué fue un accidente, la empresa te asignará otro equipo telefónico para que podamos estar en contacto.
Serena suspiró aliviada , pues sabía perfectamente que el trabajo de asistente requería de estar en comunicación constantemente, y sin un equipo telefónico, eso sería imposible. Rachel se despidió y la dejó a solas para que pudiera instalarse, y no pasó mucho tiempo para cuando ya había entendido a la perfección gran parte del funcionamiento de la oficina de su jefe. Estaba absorta en sus pensamientos cuando de pronto escuchó un extraño ruido proveniente de la oficina de Liam, quiso levantarse para ir a averiguar qué sucedía, pero recordó las palabras que Rachel le había dicho, así que continuó con su trabajo tratando de ignorar lo que había escuchado.
–Cariño, me tienes muy abandonada, ya no me llamas, ¿Acaso te has olvidado de mí?– Pronunció una rubia exuberante mientras se sentaba en las piernas de Liam.
–Kathy, no deberías estar aquí, sabes que no es correcto que vengas a este lugar, estoy en mi horario de trabajo.– Contestó tratando de esquivar los besos y caricias de la chica.
Ella fingió no escucharlo, y continuó provocándolo.
–Sabes que no puedo resistirme a estar contigo, me gustas mucho Liam, y necesitaba verte con desesperación.– Dijo ella exagerando el tono de su voz.
Él estaba acostumbrado a escuchar esa clase de cosas, las mujeres hacían lo que fuera para estar con él, pero Liam era muy selectivo al momento de elegir a las chicas con las que se relacionaba, y esta joven en particular, lo tenía cansado con su acoso.
–No quiero ser grosero, pero será mejor que te vayas.– la instó una vez más.
Los ruidos persistían, por lo que serena ya no pudo permanecer al margen del asunto, así qué se acercó a la puerta y sin pensarlo giró el pomo y abrió . los ojos de Liam se fijaron inmediatamente en la joven que acababa de entrar, la reconoció, inmediatamente recordó lo que había pasado cuando entró al edificio, así que aprovechando la oportunidad para deshacerse de la estridente rubia utilizó una estrategia infalible.
–Mi amor, qué bueno que estás aquí, yo puedo explicártelo todo, esto no es lo que parece, Kathy sólo es una amiga, y a propósito, ella ya se iba.– Dijo y luego se acercó y le dio un beso apasionado en los labios dejando a Serena conmocionada. Kathy presenció la escena y no tuvo más remedio que salir corriendo avergonzada por lo que acababa de hacer, en tanto Liam, no dejaba que Serena pudiera darse cuenta de qué ella ya se había ido, y aprovechó para seguir besándola.