Las dos semana, libres se habían terminado y era el primer concierto después del parón. Nunca sabré decir como pude sobrevivir a las dos semanas más largas de mi vida, si tengo que dar alguna respuesta diré que fue gracias a la música. Había hecho diez canciones que mi arreglista tenía en su poder. Había sido lo único positivo del abandono del turco, de quien no había sabido nada desde que se marchó dejándome aquella nota escrita con labial rojo. Quizás no haya sido lo único, Rodrigo había cambiado, no sabía si su comportamiento era sincero o no, pero el hecho es que ya no me insultaba cuando me visitaba, había que ver si seguía actuando igual después del concierto. No había vuelto con él, le había dejado claro que solo éramos amigos, él no lo aceptaba, pensaba que todo seguía igual, pero

