Capítulo 29

1224 Palabras

Cuando entramos al camposanto con dos ramos de flores hermosos, lo hicimos en silencio, era mi momento para estar con mi madre. El turco dejó las flores y se dio la vuelta para dejarme sola, pero no lo permití, tambien quería estar con él, quería que me acompañara, quería presentárselo a mi madre, quería sentir su señal de que no me estaba equivocando. El lugar donde estaba enterrada era uno de los mejores lugares del camposanto y eso no pasó desapercibido para Llul. —No te vayas, quiero que me acompañes, a mi madre le habría gustado un turco en mi vida —el no dijo nada. No sabía lo que pensaba de esa frase. Volvió sobre sus pasos y se coloco a mi lado. —Lo primero que hice cuando empecé a ganar dinero fue construir un lugar digno para ella, se lo merecía —dije emocionada. Cuando mi ma

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