Pérdida de la pureza

2349 Palabras
Salió corriendo muy asustado por su nueva apariencia, no sabía si esperar en casa a alguno de sus familiares para que lo ayudaran o ir a buscarlos, pues le daba un poco de vergüenza que las personas del pueblo lo vieran así. Jorge no aguantó la incertidumbre, así que a la casa, tomo un trapo n***o grande y lo organizó en su cabeza como si fuera un árabe. Se dirigió al lugar donde trabajaba Elkin, allí esperó a que se desocupara para mostrarle su horrible cara y pedirle ayuda. Cuando Elkin lo vio con ese pedazo de tela alrededor de su cabeza tuvo una actitud un tanto burlesca, ahora si pensaba que Jorge iba a terminar enloqueciendo. Con un tono sarcástico le preguntó sobre cual sería su nueva religión ahora, tal vez debido a su terrible destino se había decidido por el hinduismo. Jorge se mostró un poco molesto, estaba demasiado asustado como para aguantar los chistes del psicólogo. Se quitó el manto suavemente bajando su mirada ante le vergüenza que su cara le generaba, Elkin lo miró con un poco más de seriedad pero no lograba ver nada de raro con su cara, así que no entendía cuál era el sentido de tenerla tapada. Jorge se asombró un poco, pensaba que ya había pasado aquella alergia que había visto hace unos minutos, fue al baño para verse en el espejo y corroborar que su rostro estuviera bien. Cuando se observó de nuevo, notó que su cara seguía igual de fea, pensaba que Elkin no había sido sincero para no hacerlo sentir mal, así que sin despedirse ni decir nada más, se puso de nuevo su pedazo de tela y se dirigió a la escuela para que Ana lo revisara. Elkin quedo muy intrigado, era muy evidente que Jorge había salido enojado, ni siquiera sus años de estudio le permitían saber que problema tenía con su cara, la cual estaba igual que siempre, limpia y fresca. Mientras Jorge caminaba por la calle, tenía la sensación de que todas las personas lo estaban observando como un sacerdote lo haría con un pecador, con una cara de lástima y pesar, pero que al mismo tiempo juzga. Dejó de caminar y empezó a correr, llegó a la escuela y pidió permiso al vigilante para entrar a buscar a su hermana. El tipo accedió aunque estaría muy pendiente de él debido a sus extrañas actitudes y a su máscara negra. Cuando Jorge ingresó al pasillo vio que su hermana estaba en clases, así que decidió esperar a que terminara para no interrumpir. Mientras tanto se dio una vuelta por los pasillos, extrañaba mucho la escuela y sus compañeros de clase. En medio de su recorrido logro ver a lo lejos una de sus amigas de clase, su nombre era Sara, su rostro era muy dulce, tenía ojos claros, boca roja y cabellos dorados. En cuanto a otros aspectos, la niña parecía muy inteligente, mantenía con mochila rosada y un termo con agua para hidratarse. Jorge, aunque era solo un niño, había estado enamorado de ella desde que la conoció, pero su timidez le impedía acercarse. Decidió observarla desde lejos mientras su hermana salía de clase, pero ella lo descubrió y se acercó para averiguar quién era el extraño niño de cara tapada. Jorge empezó a temblar, no sabía que iba a decirle, ni siquiera tenia planeada una mentira para justificar su usencia tantos días en la escuela. Tampoco podía contarle sobre los sucesos que habían venido ocurriendo, lo más posibles es que no le iba a creer, y por ende, quedaría como un loco desquiciado. La pequeña Sara, con el tono de ternura que la caracterizaba, saludó al extraño, aunque por sus ojos ya se le hacía conocido, Jorge estaba descubierto. Hace mucho tiempo que no lo veía, así que le dio un fuerte abrazo mientras le preguntaba qué había sido de su vida y cuál era el motivo del trapo de tela negra que cubría su rostro. Jorge estaba atónito, el abrazo de la hermosa Sara le generaba sensaciones indescriptibles, lo hacían olvidar de todo lo malo que había pasado desde el día de su cumpleaños. Quería que ese pequeño momento durara para siempre, ese efímero instante de felicidad no lo había presenciado desde hace mucho tiempo.  La invitó a que entraran a un salón vacío para poder hablar más tranquilamente, ya que el vigilante lo buscaría para verificar que Jorge estuviera con su hermana y no causando problemas. Así pues, entraron rápidamente y cerraron la puerta, Jorge estaba dando vueltas con mucho desespero, no sabía cómo explicar la razón de su horrible rostro, puesto que ni siquiera él sabía el motivo de esto. Sara lo detuvo mientras organizó dos sillas para que se sentaran juntos, sacó su termo de agua para que bebiera y de paso se descubriera la cara. Jorge se dio cuenta del plan de la dulce niña, con mucha vergüenza le rogó que no se fuera a burlar de él, pero que la verdad es que se había despertado con su cara deformada. Mientras le decía eso fue descubriendo su cara, ella lo miraba con mucha ternura, toco su mejilla con su suave mano al tiempo que le dijo que su piel estaba perfecta y no había ningún problema con ella. Jorge muy extrañado se empezó a tocar el rostro como si estuviera descubriendo algo nuevo. Se entusiasmó mucho, pues ya con lo que Elkin le había dicho y ahora que la niña confirmaba que su rostro estaba bien, ya no tenía que seguir usando esa molesta tela que además le daba mucho calor. Sin embargo, no lograba entender por qué veía su cara diferente, parecía como si su mente estuviera jugando en su contra haciéndole ver cosas que no eran. La niña muy intrigada no podía dejar de preguntare por qué creía que su cara estaba mal, Jorge no sabía que responder, así que dejó en evidencia un tonto veredicto, simplemente le mencionó que se sentía feo por la mañana cuando se miró al espejo y no quería que nadie más lo viera así. Ella se reía de sus ocurrencias, era exagerado sentirse feo y decidir taparse toda la cara, pero no lo cuestionó mas, en el fondo sabía que no le estaba diciendo toda la verdad.  A pesar de no insistirle más en ese tema, si le inquietaba mucho su ausencia en la escuela, Jorge era un niño que amaba mucho estudiar, siempre estaba muy pendiente de las clases y de todos sus amigos. Jorge tenía dos opciones, decir la verdad o mostrar un nuevo y raro desinterés por el estudio, pero era evidente que ante la ultima alternativa nadie estaría convencido, pues si por algo era recordado, era por su amor a la educación. Le confesó que fue decisión de su madre que ya no volvería a estudiar debido a sus comportamientos extraños, su vida había cambiado mucho y ya no se consideraba un niño normal. En vez de eso tenía unas fuertes conexiones con el más allá y estaba en peligro de muerte por ser un blanco fácil para sacrificios. Sara estaba estremecida con todas las historias que Jorge le estaba contando, aunque parecía más un cuento de ciencia ficción, podía percibir que su mirada era muy sincera, que estaba llena de miedos que un niño a esa edad no merecía sentir. Lo abrazó con ternura mientras le reiteró su apoyo en todo lo concerniente a las fuerzas misteriosas. Jorge pensó que tal vez Sara lo podía ayudar con algo muy importante, a saber, el problema de ser puro. Aunque eso en realidad no era un problema sino una virtud, le explicó que una de las razones de ser el elegido radicaba en que era un niño puro y casto, nunca había tenido una novia ni pecados de ese tipo. Tal vez si se hacía novio de Sara y le daba un beso su condición de pureza cambiaría y ya no le serviría para nada al mayordomo, era una alternativa un poco loca pero que podía funcionar. La pequeña Sara lanzó una risa picarona, siempre Jorge la había parecido un niño amable e inteligente, pero su corta edad le impedía tener un novio, solo tenía ocho años y sabía que esa época no era la propicia para entablar un amor. Sus padres podían enojarse y sacarla de la escuela también, era una decisión muy arriesgada, además no estaba acostumbrada a decirle mentiras a sus padres.  Jorge trató de convencerla mostrándole que no sería una mentira en sí, solo iban a ocultar la verdad por salvar una vida. Ante ese argumento Sara quedó desarmada, aceptó su requerimiento mientras se acercó para darle un beso. Jorge se puso muy nervioso, a pesar de que fue él quien hizo la propuesta no pensó que se fuera a dar tan rápido. Cerró sus ojos mientras esperaba que la dulce y roja de boca de Sara tocara sus labios. Cuando estos se juntaron Jorge sintió una sensación muy bonita, la abrazó y el beso duró mas de lo esperado. El amor se sentía en el aire, el tiempo parecía haberse detenido en un instante, era muy extraño pensar que con ese acto de amor se pudiera perder toda su pureza. Agradeció a Sara por ayudarlo, no sin antes reiterarle lo bien que se había sentido, luego se miró el rostro en una de las ventanas para ver si podía verlo como antes, pero para su desgracia seguía viéndolo dañado. Ella le reiteró que su cara estaba bonita, que tratara de evadir las trampas que su mente le estaba poniendo y se encaminara a salvar su vida. Luego de eso salieron del salón de clases, su hermana ya lo estaba buscando, pues el vigilante le avisó que su hermano había llegado hace varios minutos. Cuando Ana los vio salir de ese salón con tan prudente sigilo sintió mucha ternura, inmediatamente sospechó que Jorge había encontrado su primer amor. La niña se fue rápidamente y un poco apenada, se sentía al descubierto y temía que alguien le dijera algo a sus padres, pero no se sentía culpable, por el contrario, pensaba que había hecho algo bueno por Jorge.  Su hermana se lo llevó para saber cuál era la urgencia que tenía, Jorge le mencionó que posiblemente la tatarabuela estaba jugando con su mente para destruirlo, en su rostro solo veía deformidad y yagas. Ana se sintió muy triste por su hermano, regresaron donde el psicólogo para que Jorge le explicara bien qué estaba pasando. Por más palabras que Elkin le decía a Jorge para hacer que su mente tuviera el control de lo real y lo imaginario, fue en vano todo el esfuerzo. Decidieron regresar a casa para que Jorge descansara, este les contó con mucho entusiasmo lo que había hecho con su compañera Sara para quitarse la categoría de pureza. Ana y Elkin se rieron con ternura, mientras le daban la mala noticia de que un beso en la boca no significaba impureza, en el sentido que Leopoldo lo decía se refería a una relación s****l de adultos, así que lastimosamente su plan había fallado. Jorge no lo podía creer, el hecho de haber besado a Sara lo tenía muy tranquilo, pensó que eso dejaría sin argumentos al mayordomo para tomarlo en sacrificio para su eternidad. Era consciente de que estaba muy pequeño para tener relaciones sexuales, a su edad pensar en tener sexo mostraba síntomas de niño perverso y tampoco podía decirle a Sara esa propuesta, la espantaría y le podía retirar su linda amistad, y ahora noviazgo. Además de que no sabía nada del tema ni estaba dispuesto a averiguarlo. De esa forma tuvo que aceptar que la condición de pureza aun no podía ser eliminada, por lo que era necesario que ingeniaran otro plan más eficaz y posible.  Por otro lado, Isidro llegó a la casa de Ruth para hablar con ella y convencerla de ayudar a su hijo. De su parte solo recibió reproches, ella estaba muy feliz y satisfecha con su nuevo amor, ya no quería ver a Isidro ni darle explicaciones. El padre omitió todo el rechazo de su ex esposa, pues solo quería ayudar a su hijo y para eso necesitaba de ella. Le pidió hablar a solas para que Leopoldo no pudiera escuchar, ella accedió y se fueron para el bosque a caminar. En medio del recorrido Isidro planteó la opción de hacer que el mayordomo muriera y salvar la vida de su hijo, si nadie le ayudaba era muy difícil que se pudiera cumplir con el rito. Ruth no daba su brazo a torcer, le confesó que el mayordomo era lo mejor que le había pasado en temas de amor, que era comprensivo, trabajador y además la deseaba, cosa que él desde hace muchos años había dejado de hacer. No estaba dispuesta a sacrificarlo aunque la vida de su hijo estuviera en peligro, pues el mayordomo la acompañaría toda la vida, en cambio su hijo cuando creciera y tomara su camino la abandonaría a su suerte. Estaba haciendo muchos cálculos para no quedarse sola en la vejez, y para eso el mayordomo era la mejor opción. Además no se quedaría sin hijos, le quedaba Ana, que era una niña inteligente y con un futuro por delante. Isidro le hizo caer en cuenta que en caso de sacrificar a Jorge, en efecto le quedaría Ana, pero es como si se quedara sin hijos porque después de semejante acto tan deplorable, ella no la volvería a determinar, en vida su madre moriría para ella. Con lagrimas en los ojos Ruth estaba dispuesta a pagar ese precio por conservar el amor de su amado y perdurar su existencia, a simple vista notaba que Isidro era un gran impedimento para cumplir con su propósito, así que decidió tomar acción por mano propia. Espero a que estuviera un poco distraído con la conversación y tomo una roca del piso, le dio un fuerte golpe y lo arrastró hasta el rio para que se lo llevara la corriente, no sabía si moriría, eso dependía de su suerte. 
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