―¡Ventura! ―grito en un intento por detenerlo―. Espera, por favor. Seguirlo es sencillo porque la gente, al verlo, se hace a un lado, incluso los que parecen ebrios. Camino entre las personas quienes me miran curiosos, no son todos, pues muchos simplemente se hacen a un lado para seguir bebiendo, pero una chica alza su teléfono y toma una fotografía. Perra chismosa. Maldito sea Sebastián, el idiota vio a Ventura venir y se aprovechó de la ocasión. j***r, Ventura estuvo en la estación, Ventura seguramente ayudó en su caso, ¿por qué carajo sigue insistiendo en que es culpable? Y ahora logró que se abriera una brecha entre Ventura y yo, el cabrón lo hizo, ahora sí ya no podré "confabular" con el enemigo. Un mesero se atraviesa cuando llego al límite entre el vestíbulo y la sala, aparece re

