—Te vez bastante bien para haber tenido una operación y casi haber sido secuestrada. —Jessica— Ada se enderezó en la cama al verla.— ¿es seguro que estes aquí? —Para como yo lo veo estas en más peligro tu que yo para salir. Ada bufo alejando un mecho de cabello de su rostro. —Pase de estar encerrada en una casa a estar encerrada en un departamento. Jessica rió. Pese a que Ada se mostraba molesta por la sobreprotección de su hermano podía notar el cariño y agradecimiento que sentía por este. Detuvo su atención en un embarazoso oso gigante vestido de enfermera con cubrebocas sentado en el suelo junto a Ada. —¿Y ese oso? —Caín— dijo con incomodidad cubriéndose el rostro como si no quisiera voltear a mirar el muñeco. —¿Caín vino a verte? Ada asintió. —Esta actuando muy extraño. Me mi

