Bajo nuestras narices

3046 Palabras

Trató de recuperar el aire en sus pulmones mientras el agua fría atravesaba su piel. El lugar era un sótano frío, el clima se enterraba en los huesos sin necesidad de nada más que la ropa que llevabas, entonces tener la ropa empapada en agua helada era una tortura en si misma. Ahora los golpes sobra la piel congelada era como ser cortado con navajas oxidadas. —¡Ya es suficiente!— suplicó Luisa intentando soltarse. —Déjenlo— dijo una voz tosca y vieja. Un hombre se acercó a Luisa apoyándose en un bastón. Ella era sostenida por dos hombres más grandes mientras una pistola era presionada en su nuca en caso de que lograra liberarse. El hombre mayor le levantó el rostro para que lo mirara. —Solo quería salvar a su hija.— dijo mientras las lagrimas de desesperación bajaba por su rostro. L

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