Segundo epilogo: La boda —Espera Ada, ¡Dios! Quédate quieta un maldito segundo o te voy a amarrar a la silla. —Déjala solo esta nerviosa—intentó apoyarla Nicol mientras ponía una mano suavemente sobre la rodilla de Ada para que dejara de moverse ansiosamente. —Nunca he tardado más de diez minutos en maquillarme, ¿qué te toma tanto tiempo? —¡Dios! Si tan desesperada estas por casarte con Mason solo se hubieran fugado y ya. Ada detuvo los movimientos ansiosos de su cuerpo al escuchar las palabras de Jessica. —¡Oh no no no no! Deja de darle ideas, por favor— la cortó Diana, su madre, levantándose de la cama junto al tocador y corriendo para agarrar a su hija por los hombros como si esta fuera a escaparse en cualquier momento con prometido. Estaban en la casa de Diana, esa había sido la

