1. Mimosa.
Advertencia de contenido:
Esta novela aborda situaciones emocionalmente complicadas, relacionadas a un aparente abuso s****l, uso de sustancias y pérdida de consciencia. Y aunque son parte de la narrativa, estos hechos no se romantizan ni se presentan como aceptables; la autora rechaza categóricamente esos elementos como un recurso válido para construir una historia romántica.
La colcha cayó sobre la elegante cama, y Ellie alisó con cuidado el pliegue central, repasando con la mano los bordes de satén color marfil, antes de rocíar un poco de fragancia de flores frescas para disimular el olor a cera pulida, destacando ese lujo que lugar tan exclusivo y con tanta historia debía mantener.
El reloj sobre la pared marcaba las seis y veinte de la tarde; solo le faltaba poco más de media hora a la joven para terminar su último turno, antes de prepararse para la gran noche que la aguardaba.
- Te juro que todavía no lo creo- exclamó Lydia, su compañera y amiga, mientras guardaba el plumero en el carrito de limpieza- es fabuloso que vayas a acudir a la fiesta del centenario del grupo hotelero y como novia del nieto del presidente, nada menos!- pero Ellie apenas sonrió nerviosa, bajando la mirada, a pesar de que poca gente lo sabía en el hotel, le resultaba sumamente incómodo que se lo recordarán.
- No lo digas así, suena como si hubiera ganado la lotería.
- Pues casi- Lydia arqueó una ceja, un tanto divertida- no estás saliendo con cualquier empleado del hotel, tu novio es el mismísimo Aarón Jenkins, nieto de Richard Ellsworth, el hombre que prácticamente expandió el imperio hotelero de su padre a medio mundo!!!
- Lo sé.....créeme lo recuerdo cada vez que Aarón sonríe como si valiera un millón de dólares.
Ellie intentó bromear, pero en el fondo, un pequeño nudo de ansiedad se apretó en su estómago, a veces seguía sin entender cómo alguien como Aarón se había fijado en ella: una simple camarista del mismo grupo hotelero donde él creció entre caviar y discursos de accionistas, en el sitio donde su nombre estaba grabado con letras doradas.
- Solo espero no meter la pata esta noche- susurró, ajustando un almohadón de plumas con más fuerza de la necesaria- es la primera vez que me invita a un evento con su familia.... y no quiero arruinarlo!!!
- Y la primera vez que lo vas a ver fuera del hotel- recordó su amiga con una sonrisa pícara- no te parece raro que justo te invitara después de desaparecer una semana?!
Ellie dejó caer las manos, soltando una risilla pequeña que prácticamente parecía un resoplido, Lydia era muy perspicaz si, pero también algo paranoica cuando de hombres se trataba, lo que la hacía desconfiar hasta de su sombra.
- Supongo que tuvo trabajo.....no todo es una conspiración del gobierno, querida....
- Lo sé pero....solo....- la mujer se encogió de hombros llevando consigo las botellas de alcohol para resurtir del minibar- es un poco extraño que haya desaparecido y cuando regresa lo primero que hace es invitarte al evento.....solo digo que tengas cuidado, esos hombres con dinero y sonrisa perfecta siempre esconden algo....y más cuando se trata de mujeres como nosotros!
- Tú ves demasiados dramas orientales, Lydia- Ellie soltó una carcajada breve, aunque el comentario le dejó una sensación incómoda.
- Y tú confías demasiado- respondió ella con una mirada cómplice, lanzándole una toalla enrollada.
En ese instante el celular de la joven camarista vibró en el bolsillo de su uniforme, era un mensaje de Aarón, e irremediablemente su rostro se iluminó con una gran sonrisa, demostrando lo enamorada que estaba.
"Preparate hermosa, esta noche será más importante de lo que imaginas....y no podría empezar sin ti"
El rubor subió por el rostro de Ellie, sintiendo como su corazón se aceleraba, y apenas pudo morderse el labio con emoción, Aarón había repetido tenerle una sorpresa la noche del evento tantas veces, que su anticipacion no podía dejar de imaginar incontables escenarios perfectos y románticos que solo aumentaban su anticipación.
- Y bien?, qué dice el príncipe heredero?- Lydia, curiosa, se asomó sin disimulo.
- Nada....solo que quiere que esté lista, dice que me tiene una sorpresa!!
- Una sorpresa?!- repitió su amiga con emoción- crees que te pida matrimonio?!- soltó de repente deteniendo todo movimiento, como si fuera algo imposible.
Ellie bajo la mirada, mientras revoltijeaba los frasquitos de shampoo en el carrito, no podía negar que lo había pensado y hasta imaginado la escena, en medio del evento, bajo las luces de los elegantes candiles y a Aarón de rodillas con un anillo en mano, sin embargo, no quería ilusionarse demasiado, y que cualquier expectativa o esperanza no cumplida la hiciera reaccionar con incomodidad.
- No....no.....no sé.....no creo- balbuceó sin mirar a su amiga, y de inmediato se dirigió al enorme baño.
- Aja!!- gritó la mujer desde la habitación, pues conociendola era obvio que ya lo había pensado- bueno.....no quisiera ser ave de mal agüero pero no te hagas muchas ilusiones.....y no por él.....sino por Susan, no confío mucho en esa mujer.....ni siquiera me convence el que haya permitido que su hijo te invitara a un evento tan elegante e importante.... mucho menos que acepte que se case contigo... esa bruja ni siquiera se digna a mirar a los empleados, y cuando lo hace, no es capaz de disimular que le damos asco.... como si nadie conociera su origen!!- exclamó con un dejo de burla, ante lo que su compañera alzó una ceja, con una mezcla de sorpresa y orgullo discreto, ocultando su sonrisa mientras acomodaba los frasquitos de champú en su lugar.
- Pues.... no es tan raro, hace un par de semanas me invitó al salón de los dueños....quería platicar conmigo.....para conocerme.
Lydia arrojó lo poco que tenía en sus manos y de inmediato corrió hacia el baño, asomándose apenas por el umbral, mirando a su amiga con los ojos muy abiertos, y un gesto que denotaba lo absolutamente descolocada que estaba.
- Que te invito a dónde?!- cuestionó totalmente incrédula y casi en un grito.
- Al salón de los dueños..... quería platicar conmigo y conocerme- explicó con una media sonrisa de ilusión tratando de ocultar su emoción, pues aunque no quisiera admitirlo en voz alta, el hecho de haber convivido con Susan Ellsworth implicaba que su relación con Aaron sería apoyada y respaldada.
- Wow....wow.... wow.....Susan!?, te estás refiriendo a la mismísima Susan Ellsworth?!, la madre de Aarón y la mujer que trata a todos como si fueran invisibles y tuvieran peste bubónica?!
- Sí- dijo Ellie, negando con la cabeza, pero con una pequeña sonrisa.
- Y de qué platicaron?.... qué te dijo?!, cómo te trato?!.....habla amiga..... necesito detalles!!- exigió arrebatandole las toallas de las manos.
Ellie sonrió dejándose caer en la orilla de la tina, y aunque estaba emocionada por lo que había sucedido en la reunión, no podía dejar de sentirse ansiosa y un poco incómoda por lo que pudiese pasar en la fiesta.
- Pues......solo quería conocerme, nada más..... fue muy amable y encantadora, en realidad..... hasta me dijo que era justo lo que necesitaba.....
- Lo que necesitaba?!- Lydia se detuvo en seco, girando ligeramente su rostro hacia su amiga, evidenciando su confusión- para qué, exactamente?
- No sé....no me dió explicaciones y francamente, no quise pedirselas....pero me tomó de la mano cuando lo dijo, como si quisiera darme confianza….fue bonito, la verdad.
- Segura que te reuniste con la misma Susan?!- cuestionó su amiga con incredulidad, pero ahora era el resultado de una descripción que no tenía menor sentido para ella, llevaba más tiempo en el hotel y, por supuesto, que en esos años había aprendido algo sobre los Ellsworth, eran incapaces de compartir siquiera un saludo con los empleados y entre todos ellos, la madre de Aarón era la peor.
- Si, era Susan Ellsworth.... hasta pidió que nos llevaran el desayuno y todo, fue algo extraño, tenía miedo que intentara alejarme de su hijo....como en esos dramas que tanto te gustan, con un cheque en blanco incluido....ya sabes- admitió mordiéndose el labio con obvia incomodidad- pero se portó muy bien.... incluso fue ella quien le sugirió a Aarón que me invitara al evento.
El ceño de Lydia se contrajo aún más, si ya resultaba increíble que Susan hubiese invitado a su amiga a desayunar, el que consintiera que la invitara a un evento tan importante para la familia y accionistas, era ya prácticamente inconcebible, y por la reacción de la mujer parecía haber presenciando un milagro.
- No puedo creerlo..... esa odiosa mujer invitando a alguien de abajo al evento más esperado para el hotel y su familia.... eso sí es..... insólito.....o absurdo!!!
- Llámalo como quieras.... insólito o absurdo, pero así fue- Ellie se encogió de hombros, con un leve rubor en las mejillas.
- Wow..... eso sí que me sorprendió... esa mujer tiene un carácter del culo, y aún así, decidió interesarse por ti, te aseguro que eso no le pasa a cualquiera- explicó antes de regresar a la habitación a continuar con su trabajo, para no decir algo que pusiera a su amiga a la defensiva.
- Lo sé- Ellie suspiró suavemente, acomodándose una hebra de cabello detrás de la oreja- Susan no cede un centímetro, y aún así, esta vez.....fue diferente.
- Diferente..... quizás- Lydia rió con ironía, sacudiendo la cabeza- pero no olvides que siempre hay algo detrás de cada movimiento de los Ellsworth, aunque..... francamente espero que tú seas la excepción..... y aún así creo que deberías tener cuidado, hombres como los Ellsworth, con el mundo a sus pies, no suelen tener buenas intenciones con las empleadas, no quiero asustarte, pero sí me gustaría hacerte una recomendación, no le des nada de nada- dijo bajando la voz, y con mayor seriedad- no te acuestes con él, sin anillo de compromiso, papel firmado y sellado, no dejes que se aproveche de ti- Ellie tragó saliva, consciente de la seriedad en el tono de su amiga.
- A qué te refieres exactamente, cómo es que podría aprovecharse de mi?!- preguntó, intentando sonar despreocupada.
- Vamos- la empleada suspiró, cruzando los brazos- sabes que el abuelo de Aarón hizo lo mismo con la madre de Susan, no?, una empleada del hotel que terminó convertida en una de sus tantas amantes, y los hermanos de Richard no hicieron algo muy diferente, el único que no parece interesado en nosotras es el señor Declan, lo cual es bueno.....y aún así no quiero que seas una de tantas mucamas que termina en la nómina eternamente solo para ocultar uno de los bastardos de la familia- continuó su amiga con mayor intensidad- esa a la que ve dos horas al día y que tiene que agachar la cabeza cuando la esposa viene....no permitas que eso te pase.
Ellie se mordió el labio, dejando que la advertencia calara hondo, sabía que Lydia tenía razón, la familia Ellsworth no era cualquier familia, y Aarón, por más encantador que fuera, formaba parte de un imperio donde las reglas eran dictadas por poder y control.
- Lo tendré en cuenta- murmuró la joven mucama, aunque una mezcla de emoción y nerviosismo se reflejaba en sus ojos, en el fondo se negaba a creer que su historia terminaría igual que la de otras tantas mujeres que la antecedieron- pero.... quiero creer que esta vez será diferente.
- Pues que así sea, sin embargo, no quiero que pierdas la cabeza ni el corazón en el intento.....-apunto con mucha severidad, pues a pesar de la maravilloso que sonaba ocurrido con su amiga, ella había aprendido a no fiarse de los hombres con dinero y Aarón, aunque no hubiese dado motivos para desconfiar, le parecía demasiado encantador para ser genuino- y a todo esto, a quién vamos a recibir en la Suite Presidencial?!- cuestionó inspeccionando que todo en el lugar hubiese quedado impecable.
- No lo sé.....solo lo solicitó la señora Bernard por orden directa, fue lo único que supe..... por lo demás tendremos que aguardar a que el rumor empiece a correr!!- exclamó cerrando el compartimento inferior del carro de servicio.
- Pues la pidieron muy austera para recibir a alguien importante.....solo alcohol y toallas..... regularmente hasta cama para perro quieren..... será otra vez alguna famosa que se va a operar?!- cuestionó con emoción, pues cuando era así, solían dejar grandes cantidades de propina con tal de que no revelaran nada de lo que ahí sucedía.
- Con alcohol?!- replicó Ellie con burla- no creo que algún doctor recomiende tequila y vodka como tratamiento!!
Amabas se rieron mientras comprobaban que todo estuviera perfecto para la inspección del mayordomo o el ama de llaves, y tras que Lydia arregló una copa de vidrio, finalmente se permitió admirar la botella que yacía enfriándose junto a la ventana.
- Pues al menos habrá diversión!!- soltó un leve suspiro, mientras levantaba la elegante botella de champagne.
Ellie volteó a verla algo confundida, mirando a su amiga, quien apenas rozaba con mucho cuidado la botella, pues era una de esas champagnes que prácticamente estaban bajo llave, con guardias de seguridad por el elevado costo, y que, por supuesto, ellas jamás habrían probado.
- O.....- Lydia hizo una pausa maliciosa, considerando seriamente la situación, pues una leve, pero punzante idea cruzó por su cabeza, e irremediablemente miró a su amiga con una chispa latente en sus ojos, bajando la botella con una calma calculada y un movimiento exageradamente reverencial- o.....quizás es tu suite de.... compromiso!!!- concluyó abriendo los ojos con complicidad y con un tonito cantado.
- Jajajaja.....- Ellie soltó una gran carcajada, aunque disimuló su emoción con nerviosismo- francamente lo dudo.....no estaría aquí!!!
- Uhum.... en eso tienes razón..... la señora Bernard es una desgraciada pero no caería tan bajo- sentenció con oculta ironía- aunque no puedo negar que si fue algo extraño que te pidieran a ti para ayudar con la suite presidencial.
- Te molesta que me hayan puesto a ayudarte?!- cuestionó Ellie con fingida indignación.
- Noooo.....al contrario, me encanta que fueras tú y no alguien más.....pero la vieja Bernard es tan estricta que simplemente me pareció raro que te pidiera personalmente que me ayudaras......sin que tengas ese nivel todavía, normalmente estas habitaciones las prepara el equipo de más rango..... o al menos es la excusa del ama de llaves- explicó ante lo que Ellie se encogió de hombros con naturalidad.
- Lo sé.....pero aunque te resulte extraño, la misma señora Bernard fue quien me lo pidió.....personalmente, dijo que necesitaba que yo ayudara en esta habitación, que era preciso.
- En serio?!- preguntó Lydia, arqueando una ceja- y te lo dijo justo así?!, con esas palabras?!
- No exactamente- respondió con una pequeña risa nerviosa- solo añadió algo como “algunas cosas funcionan mejor cuando la persona indicada las hace”- exclamó imitando el tono severo y seco que solia usar el ama de llaves.
- Qué extraño!!!- murmuró- pero bueno, suena a que empieza a confiar en tí, no?!
- A confiar?!- repuso con una risa ahogada, mientras su amiga ladeaba la cabeza, entre curiosa y divertida- eso sí que sería nuevo.....no lo creo, esa mujer ha querido correrme desde que llegué.... probablemente solo está buscando la manera de hacerlo!!- admitió con diversión.
- En ese caso, dudo que con este trabajo lo logre.....lo hiciste muy bien, no todos los días se trabaja en una suite presidencial- dijo su amiga estirándose los guantes mientras observaba la botella de champagne y las dos copas perfectamente alineadas- debo admitir que el montaje quedó precioso.
- Lo hicimos bien!!- respondió Ellie, tomando el carro de servicio con una leve sonrisa.
Ambas se echaron a reír, empujando el carro hacia la puerta, la suite quedó en silencio tras ellas, iluminada solo por la luz dorada del atardecer que se filtraba entre las cortinas, dando lugar a un aire de calma perfecta, y la solemnidad se hizo presente cuando las dos mujeres salieron al pasillo; frente a la puerta, el mayordomo Eugene ya las esperaba, impecable en su uniforme n***o, con los puños de la camisa perfectamente planchados y el cabello gris peinado hacia atrás, a sus sesenta años aún imponía respeto sin ningún esfuerzo, aunque su mirada solía suavizarse cuando se dirigía a las empleadas más jóvenes.
- Todo quedó en perfecto orden, señoritas?preguntó con voz grave, cruzando el umbral con paso pausado.
- Sí, señor Eugene- respondió Lydia con rapidez, mientras ambas se colocaban de espaldas a la pared del pasillo con sus manos guardadas bajo el delantal del uniforme, un gesto bien aprendido que debían asumir para las inspecciones- la suite está lista, todo según lo solicitado por la señora Bernard.
El hombre asintió y comenzó su revisión rutinaria, recorrió el vestidor, revisó la cama con un tirón preciso de la colcha, probó el interruptor de las luces, midió la distancia de las copas y enderezó una de ellas con precisión, se colocó un guante blanco en su mano derecha, pasándolo con firmeza por lugares seleccionados al azar y aspiró con elegancia el aroma esparcido por toda la habitación y finalmente salió al pasillo con una sonrisa de satisfacción.
- Buen trabajo, señorita....- dijo, buscando los nombres en su memoria.
- Ellie y Lydia, señor- respondió la primera con una leve sonrisa.
- Ellie, sí..... usted no estaba asignada a este lugar, es correcto?!
- Asi es señor, estoy aquí por orden de la señora Bernard- respondió con prontitud y respeto, ante lo que el mayordomo asintió, satisfecho.
- Pues ha hecho un buen trabajo, tiene buena mano para los detalles, creo que la señora Bernard no se equivocó al confiar en usted.
El cumplido la tomó por sorpresa, y por un instante, Ellie bajó la vista, sintiendo el rubor subirle a las mejillas.
- Gracias, señor..... solo hice lo que me pidieron y tuve la ayuda de Lydia- reconoció mirándola de reojo- es ella quien merece el crédito realmente!!
- No sé quien de las dos merece realmente el crédito, pero como equipo hicieron un excelente trabajo, así se empieza- replicó el hombre mientras se retiraba tranquilamente el guante blanco que usaba para las inspecciones- creo que es hora de retirarse, señoritas, y....- agregó, bajando un poco la voz mientras le dirigía una mirada casi cómplice a Ellie- suerte esta noche, si no mal recuerdo vi su nombre escrito en los invitados al evento, o me equivoco?
Ellie asintió, un poco avergonzada de que el mayordomo ya estuviera enterado, pues aunque no quería que fuese un secreto, Aarón y ella acordaron tener discreción, o al menos fue lo que él le solicitó con la excusa de evitar un conflicto con su familia, claro, hasta que pudiera hablar con su abuelo.
- Sí, señor..... acompañaré al señor Aarón Ellsworth.
- Claro, claro.....- murmuró Eugene, ajustándose el chaleco con discreción, intentando ocultar su desagrado por semejante noticia, y no es que tuviera algo en contra de Aarón, sino que llevaba demasiados años en el hotel para saber perfectamente lo que los Ellsworth habían hecho y ocultado- yo también estaré en el evento, esta noche estare a cargo del servicio, por si llega a necesitar ayuda con algo....no dude en acercarse.
- Gracias.....de verdad- respondió Ellie con sinceridad.
El mayordomo le dedicó una inclinación cortés y las dos mujeres se encaminaron hacia el ascensor de servicio magistralmente disimulado en uno de los pasillos, sin embargo antes de que desaparecieran de su vista, el mayordomo las llamo, con un leve y muy discreto gesto de mano, deteniendolas en el acto.
- Señorita Ellie.....- sentenció caminando hacia ellas con tal silencio como su puesto lo requeria- si me permite darle un consejo, esta noche sea prudente....trate de mantenerse atenta y ser juiciosa en su comportamiento- comentó con un tono casi paternal- no lo digo por ellos, pero esos eventos no suelen terminar como se lo imagina.....
Ellie frunció el ceño mirando a Lydia de reojo, tratando de darle sentido a las palabras de Eugene pero sobre todo a su excesiva seriedad, y no es que el hombre se caracterizara por su algarabía pero no solía actuar de forma tan severa, a diferencia de la ama de llaves.
- Lo tomaré en cuenta- fue lo único que la joven atinó a responder con una genuina sonrisa de agradecimiento, aunque en el fondo no creía que su relación con Aarón y su asistencia al evento fueran un tema tan serio y de cuidado como Lydia y Eugune lo hacian ver, al menos no para ella, pues aunque su relación tenía poco más de cuatro meses, hasta ahora no había tenido queja de su novio, siempre se comportó a la altura de las circunstancias, nunca se propaso ni le insinuó siquiera tener intimidad, ni parecia que jugara con ella, al contrario, era perfectamente encantador, casi rayando en lo absurdo.
- Por favor.....ahora es momento de que se retire, no debe llegar tarde al evento de esta noche, no es bueno dar esa primera impresión!- concluyó suavizando su gesto.
Y acto seguido las jóvenes continuaron su camino, Lydia esperó hasta que se cerraron las puertas del elevador para mirar a su amiga con un gesto de confusión.
- Escuchaste eso?!, hasta el mayordomo te pide que tengas cuidado- Ellie soltó una risa suave, nerviosa pero genuina, tratando de quitarle peso a las palabras del hombre.
- Al parecer es igual que tú.....supongo que es por los años que lleva aquí y todo lo que ha visto......pero Aarón es diferente- susurró, sin saber que esas palabras, tan simples, pronto resonarían con un significado completamente distinto.
Lydia sonrió de lado y soltó un suspiro mientras observaba los números en la pantalla del elevador, a veces pensaba que Ellie veía el mundo con un brillo que a ella hacía tiempo se le había apagado, pero al mirarla reír, no pudo evitar contagiarse un poco de esa alegría, quizá era ella la exagerada, ella y sus malas experiencias.
Ambas bajaron hasta el sótano dos, arrastrando el carrito con la última tanda de ropa de cama, el aire ahí ya olía a detergente y a cansancio, pero también a final de turno, a libertad; las mujeres dejaron el carrito para revisión y firmaron el control con el almacenista, que apenas les dedicó un asentimiento distraído y solo entonces pudieron dirigirse al vestidor, riendo por lo bajo, aliviadas de haber sobrevivido a otro día en el hotel.
El espacio era amplio aunque carente de toda la vida que se vivía en los pisos superiores, con un par de bancos de metal, lockers color metálico, apenas con el color que cada una le daba con sus fotografías, imanes o decoraciones para darle un poco de vida, y un espejo largo donde una luz fue ridículamente colocada por encima, sin embargo, para Ellie, en ese momento, parecía un camerino de ensueño.
- No puedo creer que ya sea hoy!!- exclamó con una sonrisa amplia mientras desabrochaba el uniforme y lo doblaba con cuidado, permitiéndose finalmente expresar su total emoción- desde que Aarón me invitó, aguarde este día con ansias, y siento que el turno se me fue volando.
- Eso pasa cuando una está enamorada- respondió Lydia con una sonrisa burlona, aunque sin malicia.
- No digas eso… -murmuró Ellie soltando una risita nerviosa, pese a que su mirada la delataba.
Y en cuanto la puerta de su locker se abrió ese gesto se volvió incontenible, pues ahí frente a ella ya se encontraba el vestido que usaría durante la velada y que, gracias a la encargada de tintorería del hotel, pudo planchar sin costo alguno.
- Ajá!!!- expresó su amiga, asomándose con obvia curiosidad cuando notó lo embelesada que Ellie quedó- así que ese es el famoso vestido?!- preguntó acercándose para tocar la tela- admito que es precioso.
- Es perfecto- recalcó girando suspirando como si ya lo llevara puesto- no quería algo exagerado, solo algo..... que se sintiera como yo.
- Pues lo lograste- replicó su amiga, sonriendo- y ya decidiste los accesorios?
- Mi mamá me va a prestar sus pendientes de perlas y su pulsera, dijo que no queria que pareciera una pordiosera en un evento tan importante- respondió bajando la mirada con un brillo tímido en los ojos.
Lydia la observó en silencio unos segundos, mientras Ellie se cepillaba el cabello, cada movimiento suyo parecía acompañado por la emoción contenida en su pecho, por ese tipo de ilusión que solo se siente escasas veces en la vida.
- Y Aarón va a pasar por ti?!- preguntó Lydia finalmente, tratando de sonar casual, a lo que su amiga asintió con entusiasmo.
- Sí, me recogerá a las ocho.....y tengo el tiempo justo para arreglarme.... debo verme hermosa y perfecta!!!
- Qué suerte la tuya- comentó negando con la cabeza- si todas las citas fueran así de dulces, hasta yo volvería a creer en el amor!!- Ellie rió, guardando su uniforme en el casillero.
- No deberías perder la esperanza.... quién sabe, tal vez la próxima seas tú, y en una de esas terminas enamorando al mismísimo Declan Ellsworth......al heredero del imperio- repuso entre risas, con un tono juguetón.
Pero la respuesta de Lydia fue una sonora carcajada, tan alta que hizo eco en el vestidor, mientras su amiga la secundó, aunque no con tanta sonoridad, pero ambas sabían que esa era una ridícula posibilidad.
- Por favor!.....ese hombre se muere antes de mirar a una de nosotras, es un ogro con traje, apenas y saluda cuando pasa.....y lo hace por mero compromiso!!!
- Sí, pero seguro debajo de todo ese hielo tiene un corazón- bromeó Ellie, conteniendo la risa.
- Un corazón.... de mármol, quizá- respondió Lydia, riendo aún más- además, no creo que a un hombre tan severo le interese una simple empleada de limpieza.
Ambas se miraron y estallaron en carcajadas nuevamente, las risas rebotaron entre los casilleros metálicos, y por un instante, el cansancio del turno desapareció, y solo quedaron ellas dos, compartiendo esa ligereza que dan los sueños y las bromas entre amigas.
- Pero eso no implica que tu no disfrutes de Aarón- Lydua acotó aún sonriendo- y que sea una noche perfecta.
- Por supuesto- Ellie habló en voz baja, ilusionada por la velada que la aguardaba- esta noche va a ser perfecta!!