Capítulo 2

1139 Palabras
De camino a casa, siento mi vida completa mirando un péndulo en movimiento, escuchando atentamente una voz desconocida, todo desaparece, incluso mi automóvil, todo, la vida que conocía ha desaparecido. El camino parece despejado, falta para llegar a casa, tomo la avenida de los Caobos, para ir a entretenerme un poco. Pensándolo bien nunca he ido a un club nocturno, de estos donde las pasiones más baja de los hombres salen a relucir de sus podridas almas y mentes, será mi primera vez, aunque no tengo el deseo de acostárteme con ninguna de esas mujeres, no soy machista, tampoco me va muy bien el feminismo, pero quiero ese sentimiento que tienen esos desgraciados que sin importarles sus esposas e hijos gastan su dinero en aquellas zorras ‹‹ ¡Demonios! Jamás imaginé hablar de esta manera ›› Cuando el gobierno de los Estados Unidos se inventó este pequeño pueblo, para sus experimentos (Pregúntense el por qué Estados Unidos no aparece en la organización de los derechos Humanos) experimentos con animales y cuando estos no daban los resultados traían a presos, terroristas, violadores, asesinos entre otros, en los años 60st no había registro de forasteros u otros civiles, hasta que crearon la autopista interestatal, antes que explotase un caos el cual el gobierno de mi nación no pudiese contener, y los proyectos saliesen a la luz , en las portadas del New York Times, en la BBC, en las portadas del The Washington Post o The Guardian´s o quizás en el diario que hace poco compraron, el sin igual del Reuters, ‹‹ ¡Ese Maldito diario! ›› Como diría mi abuelo, el gobierno decidió dar luz verde a todo lo que tiene un pueblo pequeño, iglesia, bares, escuelas, clubs nocturnos, y sí, extrañamente no hay ni un instituto universitario, estaciones de radios o quizás de una pequeña compañía televisora, eso sí que no, los periodistas son curiosos, demasiado diría yo. Desde entonces el pueblo empezaba a crecer, y esto era un problema muy serio para el gobierno, en especial para la C.I.A. y el ejército, habían registrado el pueblo de Birming, así que lo borraron de la existencia del mapa de los Estados Unidos, para no atraer más civiles, como sucedió en los ochenta, la crisis económica, los conflictos que generó mi nación como la operación cóndor en Suramérica y el caribe, pero principalmente la lucha contra las drogas ¡Que irónico! Siendo el país número uno en consumirla, sin mencionar los fastidiosos movimientos sociales, en plena guerra fría, hubo demasiada migración de un estado a otro, llegaban personas de Miami, de Kansas, hasta de New York, por las demenciales amenazas de las bombas nucleares. Aún hay personas que no saben sobre esto, lo más terrible de todo es que esas personas son la mayoría que conforman este pueblo ficticio, entre ellos mi familia y mi mejor amigo. Estaciono el auto, el club aún se encuentra abierto, así que me bajo en dirección hacer que se yo ¡Lo que venga! — ¡Doctor Peterson! —exclama una voz chillona. Volteo a ver y es mi vecino Borak, un polaco judío, es intenso, demanda mucho de mi paciencia y tolerancia, se lo que sea que tenga que decirme, lo tienen que hacer rápido, no estoy de humor, acabo de asesinar a dos personas y una de ellas era inocente. —Doctor Peterson, ¿Cómo está? — ¿Qué quieres? —lo increpo de inmediato. —Oh, no se ponga de ese modo doctor, no sé qué carajos esté haciendo en este lugar, pero me gustaría que me ayudara con mi auto. — ¿Qué tiene? —le pregunto. Algo no está bien con este sujeto, lo noto muy nervioso, de todas formas lo sigo. Me lleva detrás del establecimiento del club, una especie terreno con muchos árboles, de pronto habla a baja voz agarrando con fuerza mi brazo. —Escuche mal nacido, estoy en este pueblo desde que usted se mudó, el mismo día, mi nombre no es Borak —me detengo en seco—. Soy Tito Villanueva, periodista del Journald Voice News —el periódico que ha estado detrás de nosotros por mucho tiempo—. Se lo que hacen en tu compañía, experimentan con humanos, sé muy bien que hacen cosas extrañas. — ¿De qué hablas? —me hago el desentendido. —Usted sabe muy bien, infeliz —me dice apretando sus labios—. Hoy se ha destapado todo, sé que su sobrina y usted tienen algo, su esposa no lo sabe. — ¿Qué quieres de mí? —le pregunto con ira. —Espere, no se altere, no quiero que se me compliquen las cosas. Voy directo al grano, su mejor amigo Chris Miller, ese apuesto marine, el mejor amigo de usted, ha estado visitando su casa estos últimos días —el sujeto hace una pausa y luego mira a todas partes—. Son amantes —humedece sus labios—. Sí, su mujer es una perra. Al oírlo la ira empieza a invadirme, trato de soltarme pero no lo logro, Borak como lo conocí, empieza hablarme de cosas que he sospechado, pero siento que no me tiene miedo; sin embargo lo noto con cierto tinte de miedo. —Acúcheme, infeliz—vuelve a sacudirme—. Estoy en problemas. — ¿Qué? ¿Cómo puedes hablar tantas cosas molestas, y luego decirme que estas en problemas? ¿A caso vas a sobornarme? —pregunto irritado. —Que observador —suelta una risita tonta—. Mire, usted trabaja con el gobierno, eso lo sé muy bien, así qué no será problema para que usted pida algo de dinero a su maldito gobierno. — ¡Qué demonios! ¿De que estas hablando? —pregunto de nuevo. —Doctor Peterson, este es el trato, hay vidas y por supuesto que dinero de por medio, necesito dos ciento cincuenta mil dólares en efectivo. Los debo, y usted le dirá al hombre que mide dos metros trece que se los pagará. — ¿Cuál hombre, Borak? De pronto de aquel terreno lleno de árboles salen unos hombres vestidos de n***o, sé muy bien que no son de estos lados, y todos pintan muy mal. —Borak —se dirige un tipo muy grande y fuerte a mi vecino. — ¡Aquí se los traje! —dice Tito con nerviosismo. Al parecer mi vecino que conocí como Borak, se llama Tito, es un periodista, de un periódico independiente, pero que casi siempre tienen éxitos en sus investigaciones, principalmente contra el gobierno, pero claramente Tito se ha metido en problemas, muy graves por cierto, y claramente ha echado a perder toda investigación contra nosotros, y si no es así, yo me encargaré de ello ¿Acaso la mafia rusa ha llegado a Birming?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR