Capítulo 3

1205 Palabras
No entiendo nada en lo absoluto, pero mantengo la calma, estos sujetos no me atemorizan (Me desconozco ¿Sally está haciendo efecto?) Los hombres se acercan a nosotros, cuando dijeron el nombre de Borak o mejor dicho Tito, este hijo de puta, me di cuenta que son rusos, o quizás de Europa del este, mi vecino empieza a sudar, grandes gotas recorren su mejilla hasta llegar a su barbilla y caer al vacío. —Borak ¿Tienes el dinero? —pregunta el sujeto. —No lo tengo aun —mi vecino traga grueso—. Pero no malinterpreten nada, tengo la solución. — ¿Y cuál es esa solución, Borak? —pregunta el mafioso con tranquilidad. —Mi buen amigo Ethan… se os dirá —al terminar esas palabras, el hombre me empuja y quedo frente al mafioso. Aquel hombre grandulón junto con sus colegas, me observan detenidamente, creo que logro impresionarle al n mostrarle ni el mínimo de los gestos. —Cuéntame ¿Le vas a salvar el trasero a esa sabandija? —me pregunta. Historia de Archavin Corre de prisa por aquellas calles abarrotada de nieve, el barrio de Niscov es un lugar muy peligroso, sí, los lugares donde no hay ley están en todas partes, y la gran Unión Soviética no es la excepción, es el tres de abril de mil novecientos ochenta, la guerra fría se encentra en su apogeo. A pesar de que la señora Mitrova rezando por su hijo a escondidas (Recordemos que la Unión Soviética es un estado ateísta y el cristianismo se está prohibido) se ha encargado de educarlo bien, de no tomar los caminos de sus primos, se dice que una pequeña organización de vándalos y delincuentes se gesta con rigor en las profundidades de Moscú, con nexos muy fuertes, por eso han perdurado tanto, como la Siciliana, aquella mafia italiana, Camorra, La cosa Nostra, y la mafia de los países bajos, sin olvidar la china. Archavin es un niño apenas, huye de los otros niños malos, son más altos, más fuertes y son mayores, Archavin se mete por unos callejones que sirven para cortar camino, luego de pasar por aquel lugar y superar los obstáculos, al voltear su mirada hacia atrás se da cuenta que ya lo vienen alcanzando, decide entonces irse por el túnel de los besos, donde los soldados hacen lo suyo con las mujeres que venden su cuerpo por comida o dinero. El niño se detiene en seco, aquel lugar se encuentra en total oscuridad, no puede ver absolutamente nada, se queda pensativo, el tiempo se agota, los brabucones se acercan, pero Archavin le tiene miedo a la oscuridad, el niño desea ser como su abuelo que peleó con garra en la invasión de los nazis a Stalingrado durante la operación barba roja en la segunda guerra mundial, o como su hermano mayor, todo un atleta olímpico de lucha grecorromana, pero es apenas un niñato que no se ha dado cuenta que ha mojado sus pantalones. Los brabucones lo rodean, se burlan del niño porque ha mojado sus pantalones, Archavin no le queda de otra que solo cerrar sus ojos y esperar el primer golpe, pero como es de costumbre, primero hay que intimidarlo, hacerlo sufrir, agotarlo mentalmente para que no se oponga, para que no de resistencia, entonces sería como una mantequilla derritiéndose en un cuchillo caliente. El niño recibe el primer empujón, es tan fuerte que al caer al suelo su cuerpo se desliza unos metros, los brabucones ríen a carcajadas, como demonios en la oscuridad esperando que paguemos nuestros pecados, Archavin se pone en posición fetal de forma instintiva, para recibir el primer puñetazo, reza al igual que su madre, y escucha a los demás reírse de él, se burlan imitándolo al rezar, el pequeño niño se encuentra al borde del llanto cuando un fuerte sonido retumba en aquel frío lugar, escucha que algo golpea el suelo, y chispea nieve en su rostro, al abrir sus ojos queda sin palabra alguna, ahí yace el cuerpo de Mirolav el líder de los brabucones, solo con la mitad de su rostro, inmediatamente escucha que el resto los golpean, estos chillan de miedo, no solo mojando sus pantalones sino cargándolos. Un joven rubio de ojos azules es su Ángel de la guarda, muy apuesto, le extiende la mano al niño que aún no sabe lo que ha pasado, el tres de Abril de mil novecientos ochenta, el pequeño Archavin habría de ser el más temido de Moscú. —Primero quiero saber tu nombre —le pregunto. —Archavin. Sí, mis sospechas se han vuelto reales, son rusos ¡Putos rusos! Una cicatriz decora su blanca mejilla, al parecer es una herida de bala. —No sabía nada de esto, hasta ahora, me he enterado que aquel sujeto —señalo a mi vecino—. No ha de llamarse Borak sin Tito, un puto periodista, yo no tengo nada que ver con ese sujeto que me ha extorsionado. Nos obligan a subirnos en unas camionetas negras ¿Por qué carajos se escondían entre los arboles? No lo sé, ni lo quiero saber, debe ser cosas de rusos. Tito que ya no es Borak se ha metido en un gran problema con esta gente, le debe dinero, cosa que yo no tengo, no llego ni la mitad de lo que Tito me ha pedido. Viajamos hacia las afueras del pueblo de Birming, luego las camionetas cruzan por un terreno donde jamás en pasado para luego entrar en una granja, me pregunto si la C.I.A. sabe de estos sujetos, o el propio gobierno. Nos llevan hacia al granero y al entrar mi mirada se encuentra con una especie de laboratorio, y muchas computadoras, veo a mi vecino y él está pasando un infierno, a mi parecer no durará mucho por lo que veo, extrañamente me encuentro tranquilo, a estas alturas sin ningún medicamento en mi cuerpo estaría peor que Tito. —Escuchen, tenemos un gran problema de por medio, y no es la deuda de Tito, sino la razón por el cual nos encontramos en este lindo pueblo, del estado de Alabama. Pero en Rusia las deudas se pagan como sea, ustedes me entienden. De pronto salen de la nada dos sujetos que no había visto antes ¡Mierda! Esto se va a poner feo, no hubiese elegido ir a ese maldito club nocturno de mierda. Archavin se acerca a nosotros, continua hablándonos sobre Rusia, deudas a pagar, como se paga, como se cobra, pero tanto que insiste en la razón por la cual se encuentran aquí, no nos los dice. — ¿Cómo vas a pagar? —me pregunta el mafioso. Me acerco al Archavin, él se inmuta, le quito la Glock que tiene en su mano, le quito el seguro volteo a mi vecino, n es por mí, es por mi nación, mi familia y para que los secretos de estado no salgan la luz por bienestar de este gran país. Sin pensarlo e disparo en toda la frente a Tito ¿Cómo carajos he hecho esto? ¿Cómo ha sucedido? Archavin me brinda una media sonrisa, estoy muy claro que no he salido de aprietos ¿Sally, el proyecto ha tenido éxito?
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