capítulo 4

1084 Palabras
Quizás no es la mejor opción que he tomado durante mi vida, el cuerpo d mi vecino yace en el suelo con un agujero en la cara, uno de los sujetos se acerca a verificar que esté sin vida, pero puedo saber al observar su rostro que no es así, me dice que sigue respirando, al momento de apuntarle de nuevo con la Glock de Archavin, éste me la quita de un solo jalón, me dice que su gente se encargará, así que veo como llevan el cuerpo de aquel hombre a una especie de barril, me dice el ruso que aquel barril contiene acido, que en cuestión de segundos Tito, el Borak como lo conocía antes ha de desaparecer. Archavin me lleva a la casa principal de aquella granja, al momento de entrar me doy cuenta que funciona como todo un cuartel espía ruso, como si los Spestnaz la elite rusa estuviese trabajando acá, es casi parecido, como en Illinois, esos hijos de putas rusos, esos malnacidos espías habían huido a tiempo, pero esto claramente no es de los Spestnaz sino de la mafia rusa, al ver a Archavin subir sus mangas de la camisa a dos dedos debajo de los codos, me di cuenta que lleva una especie de rosario, con una cruz muy distinta a las como yo conozco, esto es serio ¡Maldita sea! ¿Cómo carajos empecé s maldecir? ¿En qué momento? Me obligan a sentarme en la sala principal, no se aún si van asesinarme, fui a encontrarme con el bajo mundo de la prostitución, saber cómo se siente consumirlo, pero ese maldito Borak ¡Perdón! Tito me arrastro a esto, el peor periodista que conozco, investigando las ansias de los malos métodos del gobierno, sus secretos más guardados, y el muy hijo de perra se endeudó. —Necesito saber algo —le pregunto a Archavin—. ¿Van a matarme? —le pregunto. —Si colaboras con nosotros tal vez no, si te niegas conocerás a Dios. Me responde el mafioso fríamente, es calculador, sereno, pero instintivamente lo veo muy cruel cuando de ser así se requiere, no soy religioso, pero si de algo pueda servir en este momento prometo que sí, mi esposa si lo es ¡Diablos! Mi esposa, me ha engañado con Miller, mi mejor amigo, ¡Diablos! Mi mejor amigo me ha traicionado, estas últimas horas sique ha sido demasiado para mí, mi amigo se va a una misión al medio oriente, y con él y su pelotón de seals, con ellos probaré por primera vez a SALLY en combate, la cuestión es si eso enciende sus apetitos sexuales, lo cual sería un gran problema, observo a Archavin subir unas escaleras, imagino que llevan a las habitaciones. Miro a mi alrededor, bueno, lo que puedo ver, de frente a mí están do sujetos con pasamontañas que me miran, uno de ellos se levanta de pronto, camina hacia mí, estos tipos sí que son muy altos, trae consigo en una de sus manos lo que parece ser un pasamontañas, sé lo que significa pero al momento de volver a ver las computadoras sus cámara tienen cinta adhesiva, imagino que lo harán para prevenir si hay un descuido, estos tipos sí que son cuidadosos, pero en mi opinión creo que han tardado. Han pasada varios minutos, aún sigo esperando que será de mí, con el pasamontañas puesto me siento incomodo, no sé cómo actuar si llega el S.W.A.T. o la C.I.A. con sus seals, independientemente lo que haga seré un peligro, bueno en realidad no, pero así es el asunto. —Mueve tu trasero y ven conmigo —me interrumpe Archavin, mi estómago se contrita. El ruso me dice que ya puedo quitarme el pasamontañas lo cual hago de inmediato, subimos las escaleras y vamos directo a una habitación, en ella está todo decorado, parece más una oficina de la película el padrino esa de los setentas que una habitación, me es imposible n sentirme pequeño, pero no intimidado lo cual me parece raro, en sí todo mi comportamiento, es como si no le temiera a nada y a nadie; sin embargo otros sentimientos o deseos son más fuertes, como si tuviese la necesidad de hacer todo mi antojo, pero es claro que no puedo con un motón de asesinos rusos. Archavin me obliga a sentarme. — ¿Ethan, cierto? —me pregunta. —Sí, y espero escuchar mi nombre almeno por veinte años más —le respondo. —Eso depende de ti —me responde Archavin. El ruso se me queda mirando, evaluándome por completo, se recuesta en su sillón, igual que la escena del padrino, dejaré de nombrar esa película no sea que luego me cobren por los derechos de autor. —Estas en graves problemas —dice Archavin. —Si no me lo dices no me doy cuenta —le respondo. —Tu esposa Edith te debe estar esperando. —Si no está con mi mejor amigo Miller de seguro que no me extraña. —Tu hijo Simón… ‹‹Mi hijo no›› — ¿Qué pasa con mi hijo? —le pregunto. —Es bueno para el futbol, el soccer como le dicen ustedes. — ¿Sí? Me entero, pensé que no le gustaba ningún deporte —le respondo. —Juega muy bien, deberías dedicarle más tiempo a tu familia, quizás tu esposa Edith no estaría con ese seal. ‹‹ ¿Cómo? ›› — ¿Cómo? —Verá señor Peterson, usted trabaja para el gobierno y yo para el mío. No se precisamente lo que usted se dedica, pero necesito saberlo, le doy veinte cuatro horas, para que me dé todo los detalles posibles. —Puedo hacer que vuelen este lugar —le respondo. —Lo sé, no soy ningún espía por si se pregunta, mis negocios son otros, pero ya que estoy en este país de libertad, me han dado la tarea de saber por qué este pueblo no aparece en los mapas, y por qué la farmacéutica es la única empresa grande de este lugar, usted doctor Peterson podrá hacer volar este lugar, pero me aseguraré que su esposa y su sobrina estén en menos de setenta y dos horas en Taiwán como prostitutas, nosotros somos como la Hidra de Lerna ¿Sabe a qué me refiero, no? —Podré decapitar varias cabezas de la serpiente, pero volverán a regenerarse unas nuevas. —Usted señor Peterson, trabajará con nosotros a partir de hoy.
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