capítulo 9

1108 Palabras
Ayden gira un poco la cabeza y nuestras frentes quedan alineadas, siento su respiración un poco agitada y le beso, sus besos saben a menta, Ayden se gira del todo sin dejar de besarme, sigue con miedo a tocarme. - Puedes hacerlo – le susurro. Ayden posa su mano sobre mi pecho, lo acaricia, me quita el camisón que llevo puesto, y me sigue besando, sus besos son desesperados, se que me hecha de menos, y tengo muchas ganas de demostrarle cuanto lo quiero. Ayden recoge mi cuerpo con su boca, hasta que llega al centro de mi deseo, se para por un segundo. - Estas segura. – me dice con la voz algo agitada. - Sigue, hasta el final. – digo jadeando. Ayden da un tirón a mi tanga y lo rompe me chupa el clítoris con ganas, mi cuerpo vibra con su lengua, lo disfruto cada segundo, vuelve a subir besándome el cuerpo, me vuelve a besar. - Te echaba tanto de menos. – me susurra. Y me penetra con fuerza, entra y sale de mi con rapidez, gimo de placer, y el también lo hace, nos besamos desesperadamente, hasta que los dos llegamos al clímax. Y nos ahogamos en un grito de placer. Llegamos al hospital, vamos abrazados. Ya no existe esa distancia que teníamos. - ¿Anoche hubo fiesta? – pregunta mi madre. - No se mama. ¿dónde hay fiesta? – pregunto curiosa. - En vuestra habitacion. – y da una carcajada. - Si mama, estamos practicando para darte el nieto que tanto quieres, ya que has dicho que iras a vivir a Francia. - Si, si primero el nieto. – dice burlándose. – tú has traído dos y por casualidad, nunca has querido tener hijos. - En realidad, ya tienes tres nietos, no te son suficientes razones para ir a vivir a Francia. – le pregunto. - Por mi tendría 5 hijos más, pero me da miedo que Patri pase por más embarazos. - Ya se me están echando para atrás. – se burla mi madre. - Montse recuerde que en el parto de Ayden casi la perdemos. - Ese embarazo fue malo desde el principio. Mira el de Marie no le paso nada. - Dejemos de hablar de embarazos, mama lo siento quiero que vengas a vivir a Francia, te tendría mas cerca, y podría visitarte cuando quisiera, en cuánto salga el juicio de Ayd… - ¿Qué juicio? No me di cuenta de que estaba hablando de más, mi madre no sabe nada, ni lo de Ayden ni lo que paso con Pedro, con su problema de corazón no quisimos darle más disgustos. - Ayden me defendió de Alex y ella cayo al suelo y lo ha denunciado por agresión. - Alex, esa mujer no va a madurar, está cayendo en malos hábitos con Pedro, menos mal hija que tú lo dejaste. - Pues eso mama, que cuando salga el juicio nos volvemos a Francia, hecho de menos a mis niños. Y para ti deberían ser suficientes, tu solo tuviste una, y te pedí varias veces un hermanito. - No se preocupe Montse, le cambiare las píldoras, por pastillitas de goma. – se burla Ayden. Esta noche durante la llamada, el pequeño Ayden nos enseña que se le ha caído un diente, llevamos mas de un mes sin verlos, y me he puesto muy tristona, los echo mucho de menos. - Hey pequeñajo, esta noche viene el ratoncito perez. – le dice Ayden. - Si papa, y lo tengo limpio, me he lavado los dientes todos los días. - Ayden, te quiero. – le digo. - Yo te quiero hasta el infinito y más allá – contesta el pequeño. - Y más aún. -le contesto. - Ya está la cursi. – salta Chloe. - Yo también te quiero Chloe. - Oye chicos, quieren otro hermanito. – suelta Ayden. - Siiii. -gritan los tres. - Nooo. – grito yo. - Papa tienes un problema. – dice Chloe. – os dejo, los queremos. Y cuelga, le miro con cara de enfado, nunca he querido hijos, y el lo sabe, Ayden y Marie, vinieron por un despiste nuestro, no porque lo hayamos buscado. Ayden me besa en los labios. - No, no. – le digo. – no me vas a convencer con dos besos. - Tenemos tres hijos, Chloe, que la amamos con locura y esa si que no la planeamos, ni siquiera tuviste que pasar por su parto – se burla, Ayden que fue hecho con muchísimo amor, pero no planeado. - Mas que con mucho amor, diría que con mucho sexo. – le vacilo. - También es verdad. – se burla -, y Marie, vino para hacernos nuestra vida más completa. - Los tres completan nuestra vida, no nos hace falta ningún hijo más para ello. - Un hijo que hayamos deseado, y planeado. - ¿Que os ha dado ahora a todos por planear mas hijos?, ¿te comió la cabeza mi madre o qué? - No te enfades. – y me da un beso. Su beso sabe a menta, me da un beso en el cuello, que me estremece. - ¿No habrás cambiado mis pastillas ya no? – pregunto dubitativa. - Claro que no. – y da una carcajada. Me besa, nos besamos me levanta y me apoya en la pared, y sabe que me encanta que me penetre con fuerza contra la pared, y lo hace sin dudar, su pene empuja con fuerza y nos besamos, ahogando nuestros gemidos de placer. Por fin sale es el juicio de Ayden, pero justo le dan el alta a mi madre del hospital y no puedo acompañarle. - Vamos mama, quiero ver si aun llego al juicio de Ayden. - Hay espero que todo salga bien hija. - Seguro que si mama. Llegando a casa de mi madre me paro justo enfrente a su puerta, no he entrado en su casa desde que paso lo de Pedro y las piernas me tiemblan, me quedo paralizada, y mi teléfono suena. - Hola patri. - Alex, ¿Qué quieres? ¿ya le sacaste el dinero que querías a mi marido? - Hay Patri, Patri… tu marido te tiene engañada… me lleva pasando dinero mas de 6 años… no recuerdas los ojos de mi abuela Pepa – da una carcajada – a quien le saco esos ojos azules mi hija… piénsalo.Mi abuela Los tenia negros, negros… mi hija es hija de Ayden y sus besos con sabor a menta los conocemos muchas. Te mande un email para que veas que no te engaño, con todas las transferencias.
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