Me hecho agua en la cara, intento olvidar y borrar, sus manos asquerosas tocándome, me meto bajo la ducha la pongo lo más caliente que puedo, escucho a Ayden llamando y golpeando la puerta, me restriego bien el cuerpo, pero parece que ha dejado marcado el camino que recogió con sus manos, me lavo el cuello, por donde me paso su lengua, pero aun así no consigo borrar ese recuerdo.
Me siento en la ducha llorando, no sé cuánto tiempo pasa, pero Ayden aporrea cada vez mas fuerte la puerta. Decido abrirle, mis ojos están rojos, mi piel esta roja por el agua caliente.
- Patri, cariño, ¿Qué pasa?
No contesto, solo me acuesto en la cama y lloro. Ayden se acuesta detrás mia sin rozarme, creo que ha entendido lo que ha pasado y sabe que le he ocultado detalles para no hacerle sufrir más.
- ¿Te violo?
Es su pregunta, en su voz noto el miedo, desesperación.
- No.
No quiero que sufra, por algo que no ha pasado, no era la primera vez que Pedro me tocaba, pero las otras veces había sido consentido, y ayer me sentí un objeto, un juego, tal vez fue como siempre me vio el.
Ayden quiere tocarme, levanta su mano para acariciarme, pero no lo hace, me pide permiso, espera a que le de permiso, no lo hace antes y yo no se lo doy.
- Te Amo, recuérdalo siempre. – me dice.
Al día siguiente siento que mi piel me arde, se que ha sido la ducha de anoche, pero intento olvidarme, es mi culpa, nunca tenia que haber venido a España.
Pasan semanas todos los días vamos a ver a mi madre, creen que le darán el alta en una semana más, mi madre no quiere escuchar lo de ir a vivir a Francia.
Ayden no ha vuelto a intentar tocarme, y se lo agradezco.
Todos los días hablamos con los niños, Marie ya no llora cuando nos ve, Chloe está ayudando muchísimo a su abuela, es una niña muy madura.
Pablo ha llamado, aun no han encontrado a Pedro, y el juicio de Ayden es en dos semanas, dice que seguramente tenga que pagar una indemnización, y le ponga una orden de alejamiento.
Hoy me desperté con un beso con sabor a menta, se que Ayden me necesita, y yo lo necesito a él, pero tengo miedo de volver a recordar ese día, así que me hago la dormida.
Mi madre nota que entre los dos pasa algo, Ayden no me roza, y no nos hemos dado ni un beso, desde que paso todo, siempre hemos sido cariñosos delante de ella, y sabe que pasa algo.
- Te traigo un café. – me dice Ayden.
- Si por favor.
Y sale por la puerta como si un desconocido fuera.
- Patri, ¿Qué pasa entre tú y Ayden?
- Nada mama, todo esta bien. – le digo.
- No te creo nada, nunca has ocultado tus sentimientos delante de nadie y menos mía, llevas semanas viniendo, y no os he visto ni darse un beso.
- Pues no se mama, no es para tanto, es solo un beso.
- Si y yo me chupo el dedo. – me dice enfadada.
Cuando Ayden entra me da el café.
- Cariño ven. – le digo.
Ayden se acerca y le beso, sus besos saben a menta, Ayden al principio se queda parado, pero enseguida aprovecha y me da un beso desesperado, en ese beso noto su amor, su desesperación y cuanto lo echaba de menos.
- No os creo nada. – me dice mi madre.
Ayden me mira y me pregunta con la mirada que pasa.
- Mi madre, que piensa que nos pasa algo, porque no me has dado un beso cuando te fuiste.
- No, no es asi, no ha sido solo hoy, me ha dado un infarto, pero no soy boba.
- Pues Montse estamos muy bien, fíjese que estamos pensando en tener otro hijo – y suelta una carcajada.
- ¿El hijo no será conmigo no? – le digo burlona.
- Una alegría mas para la casa, si viene otro nieto, me voy a vivir a Francia. – dice mi madre burlándose de nosotros dos.
- Vaya haciendo las maletas. – dice Ayden. – y me pica un ojo.
Nos vamos para el hotel, y esperando a llegar a nuestro piso Ayden me susurra.
- Te echo de menos.
Ese susurro me estremece el cuerpo.
- Pero te esperare, cuando estés lista.
Trago saliva, ese susurro fue directo al centro de mi deseo, llevaba mucho tiempo sin sentirlo.
Esa noche después de hablar con los niños, nos acurrucamos, Ayden sigue manteniendo las distancias desde aquel día, y yo me acerco a él, y él no se quita, aunque no me toca.
Vuelvo a despertar con un beso sabor a menta, y yo devuelvo el beso. Un beso desesperado, de amor, de pasión, que dice te quiero y te hecho de menos.
Ayden se aparta y me susurra.
- Solo cuando estés preparada.
Y se levanta de la cama, se sienta en la orilla y yo lo abrazo por detrás, me siento preparada, pero aún tengo miedo.
- Te amo con toda mi alma. – le susurro al oído.