capítulo 7

1039 Palabras
Me quedo inmóvil, estoy teniendo una pesadilla, me pellizco, pero sé que estoy despierta. Me levanto rápido de la cama, Pedro tiene una sonrisa maquiavélica, da miedo, mucho miedo. - Ya tenemos la cama, ¿recordamos nuestros veranos? - Pedro, Olvídame, pasa página, tienes una hija preciosa y estoy segura de que Alex te quiere, tanto como yo quiero a Ayden. - Ayden, Ayden, Ayden. – corre así a mi acorralándome contra la pared. – ¿puedes dejar de nombrar al franchute? ¿Qué pasa peque no me hechas de menos? me recorre con su lengua el cuello, es asqueroso, intenta besarme, pero giro la cara. - Quiero que recuerdes nuestros besos. ¿tienes miedo a que te gusten mas que los del franchute? – dice con su sonrisa maquiavélica. - Aun no se como pude pasar contigo tanto tiempo. Me das asco. – le escupo en la cara. Pedro pasa su mano por mi rodilla, intento escaparme, pero el me tiene demasiado acorralada y no consigo, grito, pero no viene nadie a ayudarme. - Gritaras, cuando te la meta, como gritabas antes y me pedirás más, como me pedias antes. Se aprieta contra mi y siento su erección. - La sientes verdad. - Suéltame, Pedro, te suplico que me sueltes. - Me suplicaras por más. – dice mientras intenta levantarme la falda. No se aun como consigo darle un rodillazo, Sali corriendo, no pare, llegando a la puerta me encuentro con Pablo. Llamamos a la Policía, pero Pedro ha conseguido escapar. Pablo me acompaña a levantar una denuncia, primero tenemos que pasar por el hospital, las marcas de las manos de pedro en mis muñecas son visibles y levantamos la denuncia. Reservo una habitación en un hotel, no quiero volver a casa de mi madre, todos los días me arrepiento de haber vuelto, esa noche decido llamar a Amelie, tiene que saber lo que esta pasando, Amelie quiere venir, pero le pido que se quede cuidando a los niños, Chloe sabe que pasa algo. - Mama, dime la verdad, no recuerdo que papa estuviera un día entero sin llamarme. - Cariño, no pasa nada, sino que hoy se encontraba cansado. - No te creo mama, me estas mintiendo, lo sé. Me cuelga, ella me conoce y también conoce a Ayden, estando en Francia nos llama cada hora, le gusta saber donde estamos en cada momento, y se que ella lo conoce igual que yo. “te quiero, princesa, y papa también te quiere, recuérdalo siempre” Le mando un mensaje, pero ella no me responde. Al día siguiente me levanto temprano voy directa a la comisaria, aunque Pablo no me ha llamado no quiero quedarme sin hacer nada. Llegando allí justo recibo una llamada de Pablo. - Patri, estoy en la comisaria, Ayden saldrá libre con cargos. - Buenos días, Pablo, estoy llegando. Media hora después veo a mi marido salir, su mirada azul está cansada, corro así a él y el me abraza. - Lo siento mucho, tenía que haberte hecho caso, lo siento. - No te preocupes cariño, pero hoy si nos vamos cogemos el avión y nos vamos no volveremos a España. - Señor Williams, usted no puede salir de España. – dice pablo. - ¿Qué? - El juicio por agresión saldrá en unas semanas, tal vez un mes, mientras tendrá que permanecer en Barcelona. - ¿Tengo que esperar un mes para irme? - Así es. - Tu si te vas, Patri, esta tarde te vas. - No, no te voy a dejar aquí solo, estas en este lio, por mi culpa y porque soy una bocazas, no te voy a dejar sola. En ese momento Ayden ve las marcas de mis muñecas. - ¿Qué es eso? ¿Qué te ha pasado? No contesto, se que se va a poner furioso, se que el mismo me subirá al avión contra mi voluntad, pero no quiero dejarlo solo. - PATRICIA – me grita. - Ya hemos interpuesto la denuncia – dice Pablo intentando calmar a Ayden. - ¿Denuncia? - Ayden vamos a desayunar, tendrás hambre y t explico. – le digo. Salimos de la comisaria, nos despedimos de Pablo, y vamos a una cafetería que hay cerca, pedimos algo de desayunar, yo tengo el estomago cerrado, estos dos días han sido un desastre, y con lo de Pedro ayer, no he podido comer nada. Le cuento a Ayden omitiendo muchos detalles, aun así, Ayden se enfada, grita, blasfemia, insulta… Me acompaña al hospital, mi madre ha mejorado mucho, y ya la han pasado a una habitación normal. - Mama. – digo mientras la abrazo. - que susto nos has dado. - Patricia Robles, deberías estar en Francia con tu marido y tus hijos, te lo pedí Ayden, te lo pedí. – grita enfadada. - Lo he intentado, pero ya sabe como es su hija de cabezota. – le contesta Ayden. - Lo siento mama, pero no te iba a dejar aquí sola. Quiero que vengas con nosotros a Francia, no debes estar sola. - No se hija, irme a Francia, no sé, aquí tengo mi trabajo y mis amigas. Ya lo hablaremos más adelante. Nos quedamos hasta que nos echan, volvemos al hotel, aun no me atrevo a volver a casa de mi madre. Pedimos que nos suban la cena a la habitacion, llamamos a Chloe que sé que está muy preocupada. - Papi, ¿estás bien?, ¿qué te ha pasado? - Estoy bien, no me ves, ayer estaba cansado solamente. Marie y Ayden desde que nos ven se ponen a llorar, les digo que en unos días estaremos allí, y Chloe, que desde que hablamos ha cambiado, les abraza, y cuelga para contar el cuento a Marie. Nos ponemos algo en la tele, y nos acurrucamos uno al lado del otro, Ayden esta algo juguetón, y me besa, sus besos saben a menta. Empieza a tocarme sube sus manos por mis rodillas, y me viene a la cabeza las imágenes de Pedro… - Para, Para. – le digo. - ¿Qué pasa? – dice Ayden sorprendido. - No puedo… - Patri, ¿qué pasa? - No puedo, no me toques. – y me encierro en el baño.
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