Me quedo inmóvil, estoy teniendo una pesadilla, me pellizco, pero sé que estoy despierta. Me levanto rápido de la cama, Pedro tiene una sonrisa maquiavélica, da miedo, mucho miedo.
- Ya tenemos la cama, ¿recordamos nuestros veranos?
- Pedro, Olvídame, pasa página, tienes una hija preciosa y estoy segura de que Alex te quiere, tanto como yo quiero a Ayden.
- Ayden, Ayden, Ayden. – corre así a mi acorralándome contra la pared. – ¿puedes dejar de nombrar al franchute? ¿Qué pasa peque no me hechas de menos?
me recorre con su lengua el cuello, es asqueroso, intenta besarme, pero giro la cara.
- Quiero que recuerdes nuestros besos. ¿tienes miedo a que te gusten mas que los del franchute? – dice con su sonrisa maquiavélica.
- Aun no se como pude pasar contigo tanto tiempo. Me das asco. – le escupo en la cara.
Pedro pasa su mano por mi rodilla, intento escaparme, pero el me tiene demasiado acorralada y no consigo, grito, pero no viene nadie a ayudarme.
- Gritaras, cuando te la meta, como gritabas antes y me pedirás más, como me pedias antes.
Se aprieta contra mi y siento su erección.
- La sientes verdad.
- Suéltame, Pedro, te suplico que me sueltes.
- Me suplicaras por más. – dice mientras intenta levantarme la falda.
No se aun como consigo darle un rodillazo, Sali corriendo, no pare, llegando a la puerta me encuentro con Pablo.
Llamamos a la Policía, pero Pedro ha conseguido escapar. Pablo me acompaña a levantar una denuncia, primero tenemos que pasar por el hospital, las marcas de las manos de pedro en mis muñecas son visibles y levantamos la denuncia.
Reservo una habitación en un hotel, no quiero volver a casa de mi madre, todos los días me arrepiento de haber vuelto, esa noche decido llamar a Amelie, tiene que saber lo que esta pasando, Amelie quiere venir, pero le pido que se quede cuidando a los niños, Chloe sabe que pasa algo.
- Mama, dime la verdad, no recuerdo que papa estuviera un día entero sin llamarme.
- Cariño, no pasa nada, sino que hoy se encontraba cansado.
- No te creo mama, me estas mintiendo, lo sé.
Me cuelga, ella me conoce y también conoce a Ayden, estando en Francia nos llama cada hora, le gusta saber donde estamos en cada momento, y se que ella lo conoce igual que yo.
“te quiero, princesa, y papa también te quiere, recuérdalo siempre”
Le mando un mensaje, pero ella no me responde.
Al día siguiente me levanto temprano voy directa a la comisaria, aunque Pablo no me ha llamado no quiero quedarme sin hacer nada.
Llegando allí justo recibo una llamada de Pablo.
- Patri, estoy en la comisaria, Ayden saldrá libre con cargos.
- Buenos días, Pablo, estoy llegando.
Media hora después veo a mi marido salir, su mirada azul está cansada, corro así a él y el me abraza.
- Lo siento mucho, tenía que haberte hecho caso, lo siento.
- No te preocupes cariño, pero hoy si nos vamos cogemos el avión y nos vamos no volveremos a España.
- Señor Williams, usted no puede salir de España. – dice pablo.
- ¿Qué?
- El juicio por agresión saldrá en unas semanas, tal vez un mes, mientras tendrá que permanecer en Barcelona.
- ¿Tengo que esperar un mes para irme?
- Así es.
- Tu si te vas, Patri, esta tarde te vas.
- No, no te voy a dejar aquí solo, estas en este lio, por mi culpa y porque soy una bocazas, no te voy a dejar sola.
En ese momento Ayden ve las marcas de mis muñecas.
- ¿Qué es eso? ¿Qué te ha pasado?
No contesto, se que se va a poner furioso, se que el mismo me subirá al avión contra mi voluntad, pero no quiero dejarlo solo.
- PATRICIA – me grita.
- Ya hemos interpuesto la denuncia – dice Pablo intentando calmar a Ayden.
- ¿Denuncia?
- Ayden vamos a desayunar, tendrás hambre y t explico. – le digo.
Salimos de la comisaria, nos despedimos de Pablo, y vamos a una cafetería que hay cerca, pedimos algo de desayunar, yo tengo el estomago cerrado, estos dos días han sido un desastre, y con lo de Pedro ayer, no he podido comer nada. Le cuento a Ayden omitiendo muchos detalles, aun así, Ayden se enfada, grita, blasfemia, insulta…
Me acompaña al hospital, mi madre ha mejorado mucho, y ya la han pasado a una habitación normal.
- Mama. – digo mientras la abrazo. - que susto nos has dado.
- Patricia Robles, deberías estar en Francia con tu marido y tus hijos, te lo pedí Ayden, te lo pedí. – grita enfadada.
- Lo he intentado, pero ya sabe como es su hija de cabezota. – le contesta Ayden.
- Lo siento mama, pero no te iba a dejar aquí sola. Quiero que vengas con nosotros a Francia, no debes estar sola.
- No se hija, irme a Francia, no sé, aquí tengo mi trabajo y mis amigas. Ya lo hablaremos más adelante.
Nos quedamos hasta que nos echan, volvemos al hotel, aun no me atrevo a volver a casa de mi madre.
Pedimos que nos suban la cena a la habitacion, llamamos a Chloe que sé que está muy preocupada.
- Papi, ¿estás bien?, ¿qué te ha pasado?
- Estoy bien, no me ves, ayer estaba cansado solamente.
Marie y Ayden desde que nos ven se ponen a llorar, les digo que en unos días estaremos allí, y Chloe, que desde que hablamos ha cambiado, les abraza, y cuelga para contar el cuento a Marie.
Nos ponemos algo en la tele, y nos acurrucamos uno al lado del otro, Ayden esta algo juguetón, y me besa, sus besos saben a menta. Empieza a tocarme sube sus manos por mis rodillas, y me viene a la cabeza las imágenes de Pedro…
- Para, Para. – le digo.
- ¿Qué pasa? – dice Ayden sorprendido.
- No puedo…
- Patri, ¿qué pasa?
- No puedo, no me toques. – y me encierro en el baño.